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MAS MUERTE EN LAS AGUAS

MAS MUERTE EN LAS AGUAS


Fueron rescatados 8 inmigrantes de aguas cercanas a la isla de ALborán, en Almería.
Los naúfragos fueron avistados por un mercante de bandera alemana que alertó de la presencia de una embarcación neumática con nueve inmigrantes a la deriva.
Cuando llegó Salvamento Maritímo solo encontró a ocho inmirantes y no se ha podido encontrar aún al noveno, que se cree que pereció ahogado.
 Los otros ocho quedaron bajo custodia policial ya que a pesar de haber pasado cuatro días a la deriva, su estado no requirió atención sanitaria especial y sólo requirieron agua y comida para restablecerse.

 CADA VEZ MÁS PATERAS POR LA COSTA ALMERIENSE

Las costas de la provincia de Almería se han convertido, de las de la península, en las costas a las que más pateras intentan llegar.
Es casi imnposible conocer el número exacto de personas que alcanzan el litoral de Andalucía cada día y solamente se conocen los datos de aquellas embarcaciones que han sido interceptadas.
Según datos ofrecidos por Salvamento Martímo, el mes pasado  fueron interceptados 375 extranjeros.
El 16 de mayo pasado comenzó a funcionar de manera oficial el SIVE, Servicio Integral de Vigilancia Exterior, en todo el litoral almeriense. Las cámaras, al igual que en las provincias de Cádiz o Granada, ya vigilan la costa hasta el límite con Murcia.
Los agentes pueden de esa forma deterctar la presencia de embarcaciones hasta a 23 millas de la costa y hacer un seguimiento de la misma.

 

OBISPADO RECLAMA CHEQUE PARA LIBROS DE RELIGIÓN

El delegado episcopal para la Enseñanza Católica y Pastoral de la Cultura en Almería, José Pérez Escobar, denunció ayer que en algunos centros de la provincia almeriense, «por decisión de los diferentes equipos directivos, se está marginando a los alumnos, padres y madres que optan por la asignatura de Religión», al no permitir que los textos de dicha materia «entren en el cheque del programa de gratuidad de libros de la Junta de Andalucía, igual que los restantes» libros de enseñanza.
El representante del Obispado almeriense recordó que en la Ley de Gratuidad de Libros de Texto se especifica que «el alumnado que curse la enseñanza obligatoria en los centros docentes sostenidos con fondos públicos, podrá disponer gratuitamente de los correspondientes libros de texto», según el decreto 137/2002, de 30 de abril, de apoyo a las familias andaluzas, modificado por el decreto 66/2005, de 8 de marzo, de ampliación y adaptación de las citadas medidas.
Además, en la misma normativa se indica que serán beneficiarios del programa de gratuidad de libros de texto «todos los alumnos y alumnas que cursen la enseñanza obligatoria en los centros docentes de la Comunidad Autónoma de Andalucía sostenidos con fondos públicos».

EL CASTILLO DE SAN FELIPE DE LOS ESCULLOS

EL CASTILLO DE SAN FELIPE DE LOS ESCULLOS

UNA MAÑANA DE HACE CASI TRESCIENTOS AÑOS  

El sol apenas se anuncia con un suave resplandor.  

Los escollos impiden al barco acercarse a tiro de fusil del baluarte que protege las costas en las que se suceden acantilados y ensenadas de suave arena.   
          

Desde el castillo de San Felipe se da la voz de alarma. En el mástil mayor se ve flamear la bandera negra de la piratería.

Acaba de amanecer y las mujeres y algunos pocos niños, familiares de los soldados que defienden el castillo, van mutando los rasgos del sueño por los del terror que se refleja en sus rostros mientras, apresurados dejan sus hogares para protegerse detrás de los gruesos muros de piedra.

Saben que cuando regresen al humilde poblado no hallarán allí más que cenizas. Están demasiado acostumbrados a la muerte y conocen de sobra la refinada crueldad con que matan los piratas.

Un soldado ha salido del fuerte y en una altura enciende una inmensa hoguera. Su resplandor no deja lugar a dudas a los bandidos. Los de tierra están prevenidos y avisan de su llegada.

Hay una cadena de torres desde las que se vigila la costa y en el Torreón de Lobos han avistado ya la hoguera encendida en San Fernando y a la vez encienden presurosos los maderos previamente amontonados para hacer la señal a los hombres que defienden el Torreón de Mesa Roldán y la Torre de Cala Higuera.

En esta conexión visual participan Vela Blanca, De la Testa, el castillo de San Miguel en el mismísimo Cabo de Gata y, en la costa que se extiende hacia Almería, desde Torre García avistan el fuego y pasan el aviso para que los que están en la Torre del Perdigal, como último eslabón, lo hagan llegar a la guarnición de La Alcazaba.  

¡Vienen los piratas!

Poca defensa pueden ofrecer, librados a su suerte, los tres o cuatro hombres de cada bastión.  

En el castillo de San Felipe de los Escullos todo es movimiento. De los seis soldados de caballería cinco están ya montados, escuchan al Cabo que no deja de dar órdenes. Su cometido es detener a los bandidos en la misma playa más las posibilidades de tener éxito son muy pocas.   

El sexto soldado de la guarnición está en cama aquejado de fiebre pero a pesar de su debilidad lo vemos tratando de levantarse para vestirse y apoyar a sus compañeros. Por esta vez será otro de los escasos defensores que quedarán en el baluarte.  

El encargado del almacén ya ha apilado la pólvora para los cuatro cañones de bronce y ha subido a uno de los torreones para ocupar su puesto. En la batería los artilleros están de pie junto a las piezas de 24 libras que defienden el castillo. Desde la boca de dos de ellas escapa un espiral de humo, pero el barco está aún demasiado lejos y las cargas se perdieron en las aguas de la bahía.  

La población civil se ha refugiado en la capilla y el Capellán inició el rezo del rosario, las mujeres ruegan por sus hombres y por ellas mismas. Los piratas acostumbran hacer prisioneros por los que piden rescate pero ellos, sin familias acaudaladas que puedan hacerse cargo seguramente serían vendidos como esclavos.

No todos están atentos a las Ave María. La mujer de uno de los doce soldados de infantería que ya están formados para encaminarse al encuentro de los invasores siente el presentimiento de que su marido no volverá y quiere despedirse de él.
 

El sargento del pequeño destacamento, quizás porque sabe que el número de piratas los supera en mucho, quizas porque en Carboneras hay otra mujer esperándolo, detiene al Cabo que pretende impedir que la pareja se diga adios.  

El hombre intenta tranquilizarla. Es un soldado y como tal cumplirá con su deber, por el Rey, por el reino de España  y por el crío de ojos asustados que se prende a la falda de su madre sin comprender que es lo que sucede.  

Una orden les vuelve a la realidad. La Compañía comienza a caminar, atraviesa la puerta y deja atrás la relativa seguridad del baluarte.  

El puente levadizo se levanta y el foso separa al castillo de las tierras circundantes No han quedado muchos defensores en el interior, apenas un puñado de hombres que se cuentan con los dedos de una mano, un sacerdote viejo y una docena de mujeres y niños que rezan por que los refuerzos que suponen vendrán desde Nijar, puedan llegar a tiempo.  

La nave de los piratas esquiva los escollos hacia la derecha. Ya están lo suficientemente cerca como para que desde la costa se escuchen sus gritos de ira. Todos saben que no se conformarán con saquear y hacer prisioneros: tienen sed de sangre.

A diferencia de los demás piratas del Mediterráneo, estos que atacan las costas de España son seres resentidos, gente que ha sido expulsada de sus tierras.  

Los piratas argelinos o de Túnez no buscan las batallas. Saben que cuanta menos sangre hagan menos sangre les harán a ellos y por eso, dejamos para las películas esos ataques encarnizados para abordar y capturar barcos.  

Eso sucedía en el Caribe pero negocio de los piratas mediterráneos es otro, es hacer prisioneros y pedir rescate o venderlos como esclavos.  

Sin embargo estos piratas, los de más aquí, los que llegan a las costas españolas de Almería y Granada provienen de Marruecos, especialmente de Tánger y Tetuán. Tienen sangre española pero son expulsados o hijos de expulsados y sienten odio.

Para ellos el botín es sólo un motivo más. Son sanguinarios y quieren venganza. Aún se recuerda cuando desde la costa subieron hasta Turrillas y mataron a casi todos los cristianos de un lado al otro del pueblo. Sabían perfectamente a que casas tenían que ir, sabían quién vivía en cada sitio y cuando regresaron pasando por Tabernas, llevaban con ellos a trescientos moros cristianos.  

El sol ya está alto. Por el lado de La Isleta se escuchan disparos de mosquetes y el rumor de la lucha cuerpo a cuerpo. Los piratas son muchos más. En la playa los cuerpos sin vida de tres cristianos con el uniforme de caballería descansan en paz. Dos de los soldados son víctimas de una atroz venganza pero no morirán. No hay paz para ellos. Sus vidas valen dinero.

Los soldados retroceden, el castillo se levanta a sus espaldas como única esperanza. Con los caballos en su poder los invasores parecen invencibles y cortan toda posibilidad de salvación pero no hay rendición. No hay diferencia en las sangres que se mezclan en el último aliento. La de los cristianos es tan roja como la de los infieles.   

En la capilla una mujer siente que un acero invisible le atraviesa el corazón y con voz desmayada reza. ‘ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte’. El niño duerme en sus brazos.  



UNA TARDE DE OCTUBRE DEL AÑO 2003

Doscientos cincuenta años y cuarenta y tres millones de pesetas después José Manuel López Marto de la Consejería de Medioambiente de la Junta de Andalucía nos abre los portones del Castillo de San Felipe de los Escullos.
          

Junto con los de Guardias Viejas, San Felipe, San Ramón en Rodalquilar y el de Garrucha el de San Felipe de los Escullos es uno de los cuatro castillos de construcción casi idéntica.  

Es un castillo cuartel, un asentamiento militar cuya finalidad era la defensiva. En él convivían soldados de las tres armas.

Fue construído en la primera mitad del siglo XVIII. Se encuentra incluido dentro de una línea de vigilancia costera fundamental para la época y para el reino de España.

Prácticamente en ruinas fue reconstruído en el año 1991, cuatro después de que la zona del Cabo de Gata fuera declarada Parque Natural protegido.  

Podemos observar con cierta fidelidad la distribución de las habitaciones; las del Comandante, la de los soldados, las caballerizas, la capilla, el almacén, el sitio que ocupaban las letrinas, que tenían caños que las conectaban a un pozo en las afueras del baluarte,  todas dan a un patio cuadrado que comunica con las baterías.

El calabozo se encuentra junto a la puerta de entrada, diferente a la actual, ya que había un foso y seguramente un puente levadizo que la cerraba. En las paredes se ven los agujeros para las cadenas y los anclajes de los tornos y enseguida estaba lo que se llama una barbacana o sea un muro que servía para evitar ataques directos contra la puerta ya que para entrar había que acercarse por un lado.  

José López Marto nos cuenta la historia del lugar con lo que nos permitió recrear la leyenda.  

Y en un domingo de octubre del 2003, su historia también se remonta en los siglos y nos habla de años de situaciones muy inestables, cuando bandidos y piratas asolaban estas tierras del sur y la gente no se atrevía a crear pueblos ni a cultivar.  

¿Cómo se vigilan estas tierras?, ¿cómo se protege esta gran extensión de costa que además tiene tantas montañas?

Hace la pregunta y nos da la respuesta.

En Níjar hay una Compañía pero está a 30 kilómetros, seguramente mientras se recibe el aviso y cuando los soldados llegaran aquí los piratas habrían tenido tiempo para entrar, saquear y salir.  

El rey Felipe V comienza a fortificar la costa. Es un momento muy especial porque por entonces sus ejércitos atacan y ocupan militarmente Orán, en el norte de África. España necesita tener el paso libre y para poder pasar por el mediterráneo necesita que en Almería haya fuertes importantes.  

El de mayor importancia será el de San José, donde hoy se ubica el pueblo de igual nombre. Junto al actual faro de Cabo de Gata estaba el fuerte de San Francisco, que era el que vigilaba la bahía y defendía la entrada de Almería.  

Acá se daban situaciones particulares que debían ser erradicadas con la continua vigilancia, por eso la importancia y necesidad de estas fortificaciones.  

Conocida como ‘la Lastra de Cabo de Gata’ una enorme piedra que se encuentra a unos quinientos metros de la playa y a cuatro de profundidad provocaba, irremediablemente el naufragio de todo barco que se acercaba a la costa por esa zona.

Antiguamente se encendían hogueras para avisar de ella pero los piratas tomaron esa idea para confundir a los navegantes que, engañados, conducían sus barcos directo hacia la piedra, chocaban y para evitar naufragar se acercaban a la playa donde eran atacados y saqueados.  

Tenemos después del de San José y del de San Francisco como tercer fuerte en importancia el de San Felipe de los Escullos.  

¿Y porqué el nombre de ‘los Escullos’?

Una historia geológica que se remonta a más de 4.000 años. Las dunas que se sumergen, el agua que actúa endureciendo la arena hasta hacerla una piedra, un nuevo movimiento de la corteza terrestre que hace asomar esas dunas ahora convertidas en acantilados y durante siglos el trabajo incesante de la misma agua y del viento desgastándola y al desgastarse rompiéndose en bloques que forman una sucesión de escollos que resultan en una defensa natural porque ninguna embarcación podría acercarse al fuerte por mar.  

Pero no solo las naves mayores se ven imposibilitadas. A menos de un palmo de la superficie ya encontramos piedra. Ni una chalupa, menos los pesados botes de la época podrían llegar a la costa por aquí.  

No podían hacerlo directamente pero sí podían desembarcar en las playas que se abren tanto a derecha como a izquierda de la zona de escollos.  

Lo cierto es que el San Felipe está ubicado en un sitio relevante para defender una bahía donde podían refugiarse muchos barcos, junto a un pozo de agua. Estamos en una edificación muy importante en su época

Pero su construcción, aunque necesaria, no resultó fácil. El primer proyecto fue concebido durante el reinado de Felipe V pero recién en el reinado de Carlos III pudo concretarse.  

El reino ha gastado demasiado dinero para conquistar Orán, en sus arcas no queda el suficiente para construir más fortificaciones, y la protección de la costa las reclama.  

 ¿Un monarca sabio?, ¿un negocio real?

Se ofrecen ‘patentes de Capitán’ a la gente que quiera construir el castillo. Y fueron los Gómez Corbalán, una familia pudiente de Almería quienes tomaron la posta. Bernabé Gómez Corbalán propuso construir la batería a sus expensas y recibió por tal favor dos patentes de capitán de caballería, una para sí y la otra para su hermano Felipe que incluso llegaría a ser General.

Estaba latente la pretensión de que se creara un pueblo aprovechando los pozos de agua que había junto al mismo castillo y en la Isleta del Moro, pero solamente las familias de los soldados se asentaron en el lugar en casas de barro y de caña. 

Los años pasaron. Los piratas desaparecieron. Llegó la invasión napoleónica, se luchó por la independencia y, fue en esa época que los fuertes costeros fueron destruidos sin que haya quedado muy claro si los ingleses los volaron para que no fueran ocupados por los franceses o fueron los franceses quienes lo hicieron para evitar que los ingleses se apoderaran de ellos.  

Lo cierto es que no hay constancia de que en los ciento y pocos años que el castillo sirvió como bastión militar hubiera participado como testigo de algún combate importante lo cual no quita la importancia del mismo para proteger una muy amplia zona de costa.  

 

 

Graciela Vera
Almería, en el sur del norte, octubre 20 de 2003

    


ALMERIA SE VISTE DE FERIA - Final de Fiesta

ALMERIA SE VISTE DE FERIA - Final de Fiesta

Eran las once de la noche del último domingo de agosto cuando, arropada por el aplauso de su pueblo, la Virgen del Mar volvía a su casa después de recorrer durante casi tres horas, las calles almerienses.

Es una virgen distinta a las madonas a las que los maestros de la imaginería nos han acostumbrado.

Una talla pequeñita, morena, posiblemente un mascarón de proa perdido por alguna nave, que el mar arrojó a las costas de Torre García hace quinientos años, y que fuera entronizada como Patrona de Almería.

Es el día grande de la Feria. El que culmina la recta final de la fiesta que ha durado diez días. Fue un día marcado de insólitos, como durante la mañana en la que se levantó una niebla que por algunos minutos hizo temer el éxito de la celebración pero, ya a mediodía, hora de la ofrenda de flores a la Virgen, había desaparecido dando paso a un cielo como el que aquí estamos acostumbrados a ver.

Feligreses de todos los rincones, de todas condiciones sociales, étnicas y culturales y representantes del gobierno municipal y asociaciones acercaron sus ofrendas. Como es tradicional la expectativa estaba centrada en la llegada de la representación de la Legión, pero el asombro siguió y llenó de alegría los rostros, cuando un helicóptero de la policía nacional dejó caer una lluvia de pétalos.

Como en toda España, Almería rinde especial culto a la Virgen. Piropeada, homenajeada, aplaudido el esfuerzo de los portadores, acompañada por sus camareras que la precedían luciendo sus peinetas y mantillas, hizo que su paso emocionara a más de un desprevenido que no intentó disimular un brillo especial en los ojos.

Era la una de la mañana, ya del lunes 1º de septiembre cuando a lo largo del más de un kilómetro de extensión del Paseo Marítimo, bordeando una playa abarrotada de público, como el mismo paseo y los alrededores, avanzada el retumbe de las tracas que anunciaban, cuando aún en los ojos estaba presente el juego de luces del castillo de fuegos artificiales del sábado, que la próxima Feria de Almería tendrá lugar en los últimos días de agosto del 2004.

Pero la Feria del 2003 aún no había terminado. Las tres, las cuatro, las cinco de la mañana y mientras algunos feriantes levantaban sus puestos para ir hacia la próxima fiesta, en las casetas, el público insistía en bailar, la noria gigante acaparaba las risas y hacía recordar los años de juventud a algún abuelo que disfrutaba del derecho a sentirse otra vez adolescente, las tómbolas rifaban los últimos muñecos de peluche y los churros con chocolate eran la vedette de una noche en la que los termómetros habían descendido algunos grados.

Solo las luces del día lograrán apagar las luces de la magnífica portada que este año, copiando la fachada del Ayuntamiento, dejaron boquiabiertos a la mayoría.

Y, sin lugar a dudas, ésta será para mí, una feria inolvidable. Un día iré a Uruguay, llegaré a Carrasco, tomaré un taxi para Montevideo, le daré una dirección y al llegar bajaré corriendo para conocer a Nicolás Javier, que llegó en pleno invierno del Cono Sur, durante la tórrida Feria de Almería y que junto a Federico y Marcelo, forma parte del trío más dulce que una abuela puede abrazar.

Pero ahora estoy en España, en el Paseo de Almería contemplando los puestos en los que medio centenar de alfareros venidos de distintos puntos del país, exponen y venden sus creaciones; una visita obligada que forma parte de la Feria del Mediodía.

Una feria que gana adeptos año a año y que ya compite de igual a igual con la Feria de la Noche. Diferentes, cada una ofrece lo suyo, pero la alegría es la misma.

Como la alegría de los más pequeños cuando se acerca “la gargantúa”, ese gigante que deja caer sobre ellos una lluvia de caramelos, o su risa nerviosa cuando pasean, en concursos donde lo que importa es disfrutar, a su mascota preferida.

Vela, fútbol, tenis, piragüismo, balonmano, tiro, pesca, deportes especiales, boxeo, cabalgatas y sigamos pensando y disfrutando, hay de todo para todos los gustos. Exposiciones fotográficas, de pinturas, de artesanías; concursos, recitales, y sobre todo, muy especialmente, participación popular.

Los trajes típicos compiten en color y elegancia, como el de la niña, andaluza desde la cuna; los ritmos y los idiomas internacionalizan el festejo, que se viste de mantillas en los tendidos del coso taurino.

A las seis y media de cada tarde, no quedan localidades libres en la que es una de las Plazas de Toros más hermosa de Andalucía y dónde es tradición la más suculenta merienda cuando la faena llega al ecuador.

Se acabó agosto, se acabó la feria; bienvenida la preparación de la próxima.

 

Graciela Vera

Almería, en el sur del norte, 1 septiembre 2003

EL MILAGRO ALMERIENSE ¿Será posible también en Uruguay?

EL MILAGRO ALMERIENSE ¿Será posible también en Uruguay?

¿Qué le falta al Uruguay para ser un paraíso de venturas?

Cuando se ha dicho hasta el cansancio que las guerras del futuro serán por el control del agua, cuando los desiertos avanzan sin que nada ni nadie pueda detener la erosión, nuestro país es poseedor del oro líquido del siglo XXII…, quizás ya sea un tesoro en el transcurso de éste.

El Uruguay en forma genérica y el departamento de Rocha en forma localizada, poseen importantísimas reservas de agua potable, en el subsuelo y al aire libre, propias y compartidas con Brasil.

No es posible recorrer el territorio uruguayo por más de una hora, sin tener que sortear algún caudal de agua, medianamente importante.

La red hidrográfica uruguaya es muy amplia; formada por caudalosos ríos, arroyos que en muchos lugares serían considerados ríos; por cañadas, lagunas, humedales que por su importancia han sido declarados por la UNESCO “reserva mundial de la biosfera”, todo un conjunto que hace que resulte inaceptable para quienes viven en lugares donde deben cuidar cada gota de agua para uso personal o para regadío, que en ese país de clima subtropical, que no conoce cataclismos que le afecten directamente (ni terremotos, ni huracanes, ni nevadas) ¡sus habitantes pierdan cosechas por culpa de “la sequía”!

Se están tirando al mar, diariamente, millones de hectolitros de agua dulce sin detenerse a pensar en que proporción afecta al ecosistema regional el desecamiento de la Laguna Negra.

Al respecto los uruguayos se han olvidado de pedir explicaciones, ya que el motivo inicial de esta poco feliz idea fue la de conseguir nuevas tierras para plantaciones de arroz. Lamentablemente para los intereses del país ¿o de los empresarios arroceros?, el limo que queda en los terrenos drenados tiene muchas propiedades pero ninguna compatible con este tipo de plantaciones y, con el desaguisado solo se ha logrado empobrecer un balneario que fuera pionero en la costa rochense.

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Hace algunos años llegando por tierra a la ciudad de Mendoza, en el centro oeste argentino, el ómnibus en el que viajábamos no podía prácticamente avanzar por la humareda que cubría la ruta.

Eran muchos los vehículos que por estas condiciones avanzaban lentamente y extremando las precauciones. En un principio pensé en un incendio o en un accidente.

El humo provenía de grandes tanques de combustible colocados en forma estratégica entre las plantaciones de frutales. Ningún conductor, ningún pasajero que veía retrasada su llegada a destino, se quejó de este hecho.

Mendoza está ubicada en una zona de temperaturas extremas, nieve, granizo y grandes heladas que, si como en el caso de referencia, llegan en primavera cuando los frutales ya tienen brotes, pueden llegar a destruir toda la cosecha.

Cuando hay peligro de heladas todo un ejército de trabajadores está “a la orden” y al primer aviso, se despliega para encender los fuegos y luego “abanicar” el aire caliente para que, circulando sobre los árboles no permita que el aire helado llegue a quemar las plantas.

Otra vez, también en Mendoza, me asombró observar como campos enteros eran “techados” por mallas para impedir que las granizadas afectaran las vides.

Y no pude menos que hacer una comparativa con Uruguay donde las heladas tardías pueden llegar a ocasionar pérdidas millonarias o, una granizada imprevista, sumergir en la desesperación a muchos productores.

Pero resulta ser que Mendoza también es un desierto y en la mayoría de sus ríos solo corre agua en las épocas de deshielo.

No es nada fácil encontrar aguas en el subsuelo ni cursos cercanos y sin embargo no falta el riego. Organizado, respetado, el funcionamiento es sencillo: el agua corre por las acequias y los productores en el orden que les corresponden y durante el periodo de tiempo establecido (tanda de riego) para cada uno, abren las compuertas que dejaran pasar el agua.

Allí en forma algo rudimentaria pero eficaz, contrarrestaban un clima mucho menos benigno que el del Uruguay.

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En esta otra parte del planeta, el desierto africano hace muchas décadas que cruzó el Mar Mediterráneo y comenzó a tragarse metro a metro al continente europeo.

En la provincia de Almería se extiende hoy día el mayor desierto de toda Europa. Zonas de aridez extrema que harían impensable el desarrollo medianamente exitoso de cultivos agrícolas.

Los escasos pozos de agua potable se salinisan día a día. El pantano (represa) que debería contener el agua de regadío de la comarca no tiene más que un poco de barro líquido.

La tierra fértil, tal como la conocemos en Uruguay, tierra negra que a su sola vista parece que debiera crecer de ella cualquier tipo de semilla, no la encontramos en estos campos. Aquí solo hay arenas, rocas y tierra muy pobre (inservible para que algo crezca en ella).

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Almería es conocida como “la huerta de Europa”, el mayor proveedor de productos agrícolas para la Europa central y del Este.

El “milagro de Almería” tiene una historia relativamente corta.

De ser una de las provincias más pobres de España ha pasado a ocupar en ingresos “per capita” de sus habitantes, un sitio entre las primeras.

Cuando llegué a Almería me chocó ver el hermosísimo, fascinante paisaje “roto” por unas extrañas (así me parecieron en ese momento) construcciones de plástico.

Debo aclarar que el desarrollo turístico es para mi muy importante y todo lo que pueda afear un paisaje es puesto en tela de juicio. Por eso mi primera reacción fue la de protesta ante lo que consideré era una agresión a la naturaleza.

Pasado el tiempo he aprendido a vivir con esas construcciones: son los invernaderos de Almería. He llegado a encontrarles una hermosura distinta a la que estéticamente estaba acostumbrada a buscar. Incluso he visto como llegan turistas de toda Europa interesados en verlos y no son solo los que traen el interés empresarial de conocer su funcionamiento.

Me cuentan que el desarrollo de este tipo de cultivos en arena surgió en forma casual.

Cansado de que las cosechas (tomates, melones y otras legumbres) que lograba en las pobres tierras de su cortijo eran por demás raquíticas o simplemente nulas, un campesino decidió sembrar en arena.

Así de sencillo, sembró…, regó…, regó… y recogió.

Estoy recordando lo que me han contado al respecto. Alguien con algunos estudios vio aquella plantación y asombrado del resultado asoció el hecho al sistema utilizado en los kibutz de Israel.

Palabra más, palabra menos, -prometo que en una próxima nota realizaré una historia detallada y bien documentada sobre los invernaderos de Almería- ese fue el origen de lo que hoy es una explosión agro-industrial sin precedentes en la zona.

Miles de hectáreas de tierra hasta hace poco improductiva se han cubierto de plásticos. Las laderas montañosas son abiertas en terrazas que permiten instalar nuevos invernaderos.

El agua no falta pero tampoco se derrocha. Se riega por goteo.

Ciudades pujantes, de importante poder adquisitivo han crecido a la sombra de este río de oro vegetal.

Junto a los invernaderos han proliferado las empaquetadoras y una serie de empresas afines. El círculo crece y Almería se beneficia.

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Hace pocos meses se realizó en la provincia un congreso de mujeres empresarias de Europa y América. La presidenta de la delegación uruguaya, hablando en una emisora local dijo algo que yo suscribo en su totalidad. Porque, como uruguaya, así me he sentido más de una vez.

Ella dijo que sentía vergüenza de que en su tierra (Uruguay) hubiera tanta tierra fértil, tanta agua de regadío, tantas manos para trabajar y su gente sufriera miseria y su país no produjera cuando veía que de un desierto se arrancaba tanta riqueza.

Habría que pensar en qué o en quiénes está la falla que no nos deja hablar de un milagro uruguayo. ¿Será posible hacerlo algún día?

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“Mares de plástico” llaman los almerienses a ese inmenso mar artificial que como si fuera un espejismo aparece ante los ojos atónicos de quienes desde lo alto de las rutas miran los cientos y cientos de invernaderos que uno, junto al otro han cambiado el paisaje de comarca.

“Cajas de estaño repletas de oro vegetal”, así los describí yo en un poema que escribí el día que descubrí su belleza.

 

 

Graciela Vera

Almería,el sur del norte, enero 2003.

 

INVERNADEROS DE ALMERÍA

Prodigio de la Almería nueva,
milagro extraído, kilo a kilo
del seno yermo de tu desierto.
Sílice y sol, lamentos de agua,
eclosión de vida.

Abierta en ríos de savia,
sangre verde que fluye silenciosa,
la simiente orada el basalto
extendiendo su flujo
ladera arriba, hacia las cumbres.

Hombres coraje
plantaron cara al desierto.
Los peñascos se hacen parcelas
y en cada surco hay un ruego callado,
escondido en una babel
que crece sin tiempos.

Cajas de estaño
repletas de oro vegetal,
extraña geometría de plásticos,
ofrenda de un Dios a su creación.
Sorprendente alquimia.
 
                    Graciela Vera 

17 DE ENERO, EL DÍA QUE ALMERÍA NO MURIÓ

17 DE ENERO, EL DÍA QUE ALMERÍA NO MURIÓ

CUATRO BOMBAS NUCLEARES SIN EXPLOSIONAR
SON CUATRO MILAGROS

¿Qué es un día especial?

Seguramente cada uno de nosotros responderá de forma distinta.

Un día especial puede ser el día en que nuestro equipo favorito se clasificó campeón de un torneo de especial renombre o, el día en que nuestro hijo dejó sentir su primer sonido gutural en este mundo, o quizás sea el día en que nos sentimos más enamorados que el propio Romeo.

Si le preguntáramos a los almerienses cuál ha sido su día especial harán memoria para recordar, triunfos, amores, incluso alguno señalará uno de esos días que todos queremos olvidar como su día especial. Una de las capacidades de la mente humana es olvidar y quizás por ello muchos hayan olvidado que el 17 de enero es el cumpleaños de cada uno ellos.

El 6 de agosto de 1945 los Estados Unidos de América zanjaban en forma definitiva y drástica las diferencias que mantenían con Japón y forzaban una paz teñida de sangre para terminar con una guerra que había durado seis años.

Veinte días antes, el 16 de junio, en el desierto de Alamogordo, en Nueva México, uno de los estados de los EEUU, tuvo lugar la primera explosión nuclear de la historia.

Desde ese día la humanidad no volvió a sentirse segura.

Desde ese día, nombres como Hiroshima, Enola Gay y Little Boy pasaron a ser sinónimo del terror colectivo.



En la década de los sesenta los Estados Unidos tenían entre manos dos guerras menores ¿Hay acaso guerras menores?, que estaban en uno de sus puntos más álgidos: Viet Nam con su carga de vergüenzas y miserias y la no declarada y quizás por eso, “fría”, con la Unión Soviética y China.

Entre marzo de 1958 y julio de 1976 Estados Unidos almacenó armas nucleares en suelo español. España fue uno de los 27 países que le permitió introducir esa clase de armamento en sus territorios.

Era una noticia poco conocida, quizás porque no era conveniente que se supiera que en las bases americanas en suelo español había almacenadas 200 bombas atómicas. Los recuerdos de Hiroshima y Nagasaki estaban demasiado frescos como para que la información pudiera circular libremente sin crear rechazo y quizás obligar a la revisión de los acuerdos internacionales.

Después de todo ¿qué son 200 bombas atómicas cuando el total de armas nucleares que los yanquis tenían distribuidas en esos 27 país superaba las 12.000?

En Hiroshima el impacto de la bomba había matado en forma instantánea a 200.000 personas y destruido 60.000 edificios ¿Cuántas muertes pueden ocasionar 12.000 artefactos de la misma naturaleza?, ¿Cuánta destrucción habría detrás de la explosión de tan solo doscientos?



El 17 de enero de 1966 el viento soplaba fuerte en el levante de la provincia de Almería, en el sureste de España. Era época de invierno y las playas estaban desiertas, salvo la presencia esporádica de algún pescador del lugar. Un avión B 52 de la fuerza aérea de los EEUU cumplía otra de las diarias misiones de vigilancia de una “invisible” cortina de acero.

En su panza el gigante transportaba cuatro bombas de hidrógeno de 1,5 megatones y de siete metros de largo. Llevaba ya doce horas sobrevolando el mar Mediterráneo y sus tanques necesitaban reaprovisionarse de combustible.

Un avión nodriza, un K 135 despegó de la base aérea que los Estados Unidos tienen en Morón de la Frontera en Andalucía con más de 110.000 litros de combustible. La cita con el B 52 estaba fijada para las diez de la mañana sobre la costa española.

Hasta aquí todo había sido una continuidad de trámites rutinarios. La colisión no estaba prevista ni pasaba por la mente de ninguno de los tripulantes.

Por otra parte desde tierra no eran pocos los lugareños que ya tan acostumbrados a ver repostar los aviones en pleno vuelo y sobre sus cabezas, a esa hora buscaban lo que hasta entonces habían tomado como un espectáculo normal y hasta curioso.

Ese día la curiosidad se convirtió en asombro y enseguida dio paso al temor: los dos gigantes acababan de chocar en el aire. El B 52 se había dado contra la panza de la nodriza y los testigos aseguran que vieron saltar siete hombres en paracaídas.

El B 52 solo tenía tres ocupantes pero no había error en el cálculo, los paracaídas llevaban hacia tierra siete formas ovaladas. Tres sentían dolor. Las otras cuatro eran objetos insensibles pero terriblemente peligrosos.

La explosión y caída del B 52 fue lo que alertó a los vecinos de Palomares, y lugares tan distantes como Vera, Garrucha, Águila (prov. de Murcia), Cantoria u Olula del Río, donde mi marido, desde el balcón de su casa, fue testigo presencial del accidente.

Muchos almerienses, al igual que él, pensaron que los aviones pertenecían a algún espectáculo de exhibición aérea, más que en la fecha en varias localidades de la zona se celebraban las fiestas en honor de San Antón.

El 17 de enero de 1966 cuatro bombas atómicas cayeron sobre el poblado de Palomares, junto a Villaricos, en la desembocadura del río Almanzora. Ninguna de ellas explosionó porque no estaban “cebadas”, no obstante el peligro de que los detonadores de TNT hubieran estallado como consecuencia de la caída abriendo las carcasas, dejando escapar plutonio y uranio radioactivos estaba latente.

Inmediatamente de conocido el accidente los consejeros militares estadounidenses en España informaron a las autoridades del país y un buen número de altos cargos políticos llegaron al lugar del siniestro. Al mismo tiempo desde Estados Unidos, sin ninguna demora, partía rumbo a España un equipo militar de emergencia que tendría a su cargo calibrar la situación, solucionar lo solucionable y evacuar los restos del accidente, supuestamente hacia los Estados Unidos.

En un primer momento la prensa no tuvo acceso a la verdadera información. No podemos decir que se haya tergiversado nada. Lo que se dijo había sucedido: un avión militar de la Fuerza Aérea estadounidense había sufrido un accidente sin víctimas civiles.

Lo que se trató de ocultar fue el peligro que en ese momento corría la desprevenida y confiada población de Palomares. Solo cuando los cordones de seguridad y el despliegue de efectivos fue notorio, los periodistas comenzaron a atar cabos, investigando para hacer conocer al mundo la noticia.

Pero a los 2.500 habitantes de Palomares no se les informó de nada. Se dice que se pretendía evitar generalizar el pánico que comenzaron a sentir cuando se les prohibió salir de sus casas y vieron los aviones pasando a baja altura sobre los campos cultivados. Cultivos que se les prohibió cosechar.

Y sin lugar a dudas hubiera habido pánico si se hubiera informado que las tres bombas que habían caído cerca del poblado se habían abierto y por las fisuras escapaba uranio y plutonio. El viento ayudaba a esparcir aquel invisible veneno.

La primera bomba abrió un cráter en un campo cercano. La segunda se encontró en la zona montañosa a unos cinco kilómetros y la tercera fue hallada por un lugareño junto a su vivienda en las afueras del pueblo. El artefacto, como los otros dos, estaba astillado y éste despedía humo y algo de polvillo radioactivo.

Ese día Francisco Simó Orts (desde entonces conocido como “Paco el de la Bomba”) estaba pescando en su barca, cuando vio un objeto metálico que dos paracaídas sostenían en un descenso más bien lento, y que caía a pocos metros de su embarcación.

Una vez en tierra Paco comentó a algunos amigos lo extraño del suceso y con éstos decidió dar aviso a la policía local pero ésta poco sabía de la que se había dado en llamar “Operación Flecha Rota”. La cuarta bomba, que en esos momentos era buscada casi con desespero estaba en el mar pero el misterio con que los americanos venían manejando el asunto les bloqueaba el acceso a la información.

Lo cierto es que a unas seis millas de la costa el artefacto movilizó a 20 barcos, 2.000 marineros y 120 hombres rana, un batiscafo y dos submarinos miniatura. Hallarla era una necesidad de primer orden porque de no hacerlo los dispositivos metálicos podían llegar a oxidarse y producirse la contaminación del Mediterráneo.

Dos meses de búsqueda y tres semanas para su recuperación la hicieron quizás, de las cuatro, la más famosa. Al menos la que mayor cobertura periodística recibió.

En tierra se recogieron los restos del avión siniestrado. Cada centímetro de terreno fue “peinado”cuidadosamente.

Durante meses un campamento de marines americanos se instaló en las afueras del pueblo.

La tierra contaminada fue retirada, embolsada y trasladada ¿a dónde?

Para tranquilizar a los habitantes del lugar el entonces Ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarren bajó a la playa y, a pesar de la época del año, se bañó en las aguas del mediterráneas como prueba de que no existía peligro de radioactividad.

Había sido evitada una catástrofe de consecuencias imprevisibles. Palomares y Almería toda volvían a la normalidad.

Treinta y siete años después del accidente de Palomares muchos almerienses han olvidado que hoy, 17 de enero es su cumpleaños, al menos su segundo cumpleaños.

¿Qué hubiera ocurrido si las bombas hubieran estallado, si el material radioactivo hubiera escapado en mayores cantidades, si Paco no hubiera estado pescando aquel día en aquel lugar?

¿Creemos en los milagros? El 17 de enero de 1966 Palomares vivió su propio milagro.

 

Graciela Vera

Almería, en el sur del norte, enero de 2003


EL FERVOR, LAS LÁGRIMAS Y LAS TAPAS DE NICOLÁS

EL FERVOR, LAS LÁGRIMAS Y LAS TAPAS DE NICOLÁS

ALAMARES: Nombre dado a los cordones, galones, y flecos de oro, plata estambre o algodón, cosidos en la caída del palio.

ALPARGATA: 1 Calzado de cáñamo, en forma de sandalia que se asegura con cintas a la garganta del pie. 2.- Calzado sencillo de lona. Lo utilizan los costaleros.

CABILDO: 1.- Junta de hermanos de ciertas cofradías, aunque sean legos. 2.- Capitulo que celebran ciertas religiones para elegir sus prelados y tratar de su gobierno.

CAMARERA: En las cofradías o hermandades religiosas, mujer que tiene a su cargo cuidar o vestir a una imagen.

CANDELERIA: Conjunto de velas o luces que lleva el paso de imagen.

CAPATAZ: Persona que guía un Paso por delante, que sirve de ojos de los Costaleros.

CAPIROTE: Cucurucho de cartón, cubierto de tela blanca o de otros colores que se colocan en la cabeza los Cofrades en las procesiones de cuaresma.

CARRERA OFICIAL: sitio por el que todas las procesiones deben desfilar. Donde se encuentran sillas y asientos que se alquilan al público.

CELOSÍA: Enrejado de listoncillos de madera o de hierro, que se pone en los pasos, para adornar y para que los costaleros respiren.

CHICOTÁ: Recibe este nombre a las largas caminatas sin pausa que dan los Costaleros.

CÍNGULO: Cordón o cinta de seda o lino, con una borla a cada extremo que sirve para ceñirse el penitente, el habito.

COFRADE: 1.Compañero, camarada, amigote. 2. Perteneciente a una cofradía o hermandad.

COFRADÍA: Congregación ó hermandad que forman algunos devotos con autorización competente para ejercitarse en obras de piedad.(Rendir culto a un santo, a la Virgen, etc) ó prestar determinados servicios relacionados con culto.

COSTALERO/A: Persona que lleva sobre sus hombros o bien a costal, recayendo en este caso el peso sobre sus cervicales, los pasos de las procesiones de Semana Santa.

CRESTERÍA: Adorno de labores caladas que adorna los pasos.

DERECHA ADELANTE: Voz de orden que da el capataz al costalero que va en la pata de paso en el lado derecho para girar o echarse hacia ese lado.

ESTACIÓN: Visita que se hace por devoción a las iglesias o altares, deteniéndose allí algún tiempo a orar delante del Santísimo Sacramento, principalmente en los días del Jueves y Viernes Santo.

FERVOR: Celo ardiente y afectuoso hacia las cosas de piedad y religión.

GUARDABRISAS: Fanal de cristal abierto por arriba y por debajo, dentro del cual se colocan las velas para que no se corran o apaguen con el aire.

HABITO: Vestido usado para mortificación del cuerpo, o como señal de humildad o devoción.

HERMANDAD: 1. Amistad íntima; unión de voluntades, cofradía.

IZQUIERDA ATRÁS: Voz de orden que se da al costalero por el capataz para girar o echarse a ese lado.

LLAMADOR: Aldaba de plata u otro metal, o madera decorativos que se coloca en los pasos para llamar a los costaleros.

MANTILLA: Prenda de seda, lana u otro tejido, con guarnición de tul o encaje o sin ella, que usan las mujeres para cubrirse la cabeza y que a veces cae sobre los hombros y parte de la espalda.

MAYORDOMO: Persona encargada en mandar cada sección de la hermandad en su desfile de penitencia.

MENOS PASOS: Orden de mando que reciben los costaleros que significa que estos acorten el paso.

NAZARENO: 1.- Imagen de Jesucristo vistiendo un ropón morado. 2.- Penitente que en las procesiones de Semana Santa va vestido con túnica, por lo común morada.

PALIO: Especie de dosel colocado sobre cuatro o más varas largas, que sirve en las procesiones para que el sacerdote que lleva en sus manos el Santísimo Sacramento, o una imagen, vaya cubierto de las injurias del tiempo y de otros accidentes.

PASO: 1.- Cualquiera de los sucesos más notables de la pasión de Jesucristo. 2.- Imagen o grupo de imágenes que representan un suceso de la pasión de Cristo, y se saca en procesión por la Semana Santa.

PENITENTE: Persona que en las procesiones o rogativas públicas va vestida de túnica en señal de penitencia.

PROCESIÓN: Acto de ir ordenadamente de un lugar a otro muchas personas con algún fin público y solemne, por lo común religioso.

SAETA: Copla de cante flamenco, de motivo religioso, que una persona canta en determinadas solemnidades especialmente en las procesiones de Semana Santa.

SAYA: 1.- Falda, refajo, enagua. 2.- Vestidura talar antigua, especie de túnica, que usaban los hombres.

SEMANA SANTA: La semana grande, mayor o santa es la ultima de la cuaresma, desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección. Es la semana en la que se revive la vida y muerte de Jesucristo.

TRONO: Lugar o sitio en que se coloca la efigie o santo cuando se le quiere orar con culto más solemne.


ENTRE LA FE Y LAS LÁGRIMAS

Hasta el miércoles, miles de turistas debieron conformarse con ver la famosa Semana Santa Andaluza en guías y libros. Las sillas vacías enmarcando calles anegadas eran los únicos testigos de que algo diferente podía haber sucedido en estos días de abril del 2003.

¡Y vaya si sucedieron cosas!. Pero lamentablemente desde el Domingo de Ramos al Miércoles Santo la mayoría de lo que aconteció, al menos en directa referencia a la Semana, estuvo enmarcado por lágrimas, impotencia y desazón.

Habitualmente el clima, y no el que nos jugó tan mala pasada en esta ocasión, sino el del ambiente general, es una magnífica mezcla de fe, penitencia, sonidos y colores y hasta el Domingo de Gloria las calles de ciudades, pueblos y villas, a lo largo y ancho de Andalucía, viven su particular Semana Mayor.

Diferente a la del resto del mundo. Diferente a la de otras comunidades españolas, diferentes, incluso de un sitio a otro dentro de la misma comunidad.

No pretendo historiar ni traer a colación detalles minuciosos que incluso aún escapan a mis neófitos y asombrados ojos; intentaré trasmitir las vivencias de esto tan especial que se siente aquí, tal cual yo las he captado.

Preguntarse qué es para los andaluces la Semana Santa es un interrogante que no tendría respuesta sin unirla a una forma de vida que no es de ahora; que ya diferenciaba al sur del resto, desde siglos pasados cuando España era aún una sucesión de reinos y ducados.

¿Espectáculo?, no podemos creer que para el joven que camina, algunas veces descalzo, seis, siete, doce horas ininterrumpidamente cargando el Trono sobre sus hombros; para las chicas portadoras que salieron a las cuatro de la tarde desde su barrio, al que regresarán pasada la media noche y que, aún antes de llegar a la mitad del recorrido llevan en su rostro reflejado un cansancio del que no harán caso ni será excusa para abandonar sus puestos, pueda esto considerarse un espectáculo.

¿Fé?, posiblemente, pero es esa Fe o Fervor tan especial que practican los andaluces que hay que estar inmerso en su mentalidad para comprenderlo. Una Fe que los lleva a vestir las túnicas de su congregación, cubrir los rostros con el capirote que solo deja al descubierto los ojos, cargar cruces y dejar de lado muchas cosas particulares para dedicarse de lleno a organizar, trabajar, ensayar, ordenar y participar.

Una Fe que no los inhibe de piropear, en una insolente inocencia, las imágenes de la Virgen cuando salen de sus habitáculos o de hacer de toda fiesta cristiana una gran fiesta popular donde lo religioso y lo pagano se incrustan en esa idiosincrasia tan propia de un pueblo que tiene su pasado profundamente enraizado en el morisco que, al marcar diferencias religiosas no hace más que profundizar sus raíces.

Un Fervor que no llega a los espavientos de las crucifixiones ni los azotes en público y que deja la Semana Santa de Andalucía enmarcada en un bellísimo cuadro pintado con cien pinceles en cien lienzos diferentes.

Cada desfile procesional se transforma en una ceremonia cuya fastuosidad da lugar al asombro. Las largas túnica de los penitentes, el esfuerzo de costaleros y portadores, el olor del incienso alargándose en las calles y, en cada pueblo una Semana particular, tan suya que no podemos, por más que lo intentamos, unificar el espectáculo.

A los turistas les gusta, la buscan, la disfrutan, pero no siempre la entienden. Yo diría que pocas veces la entienden. Es que los andaluces no hacen su Semana Santa como una teatralización de penitencias, por el contrario, la viven, la sienten en cada hora previa a la salida de cada congregación, en los meses de preparación, en la organización y respeto a las jerarquías.

Pero la Semana Santa, que es de turismo para amplios sectores de la economía ha sido este año una semana de lágrimas.

Y no han sido lágrimas de religiosa emoción como son las habituales ante el paso de la Virgen, de su Hijo y el misterio de la Pasión; ni de asombrada emoción como las que se vierten ante la belleza y realismo de las obras de arte que representan a una mujer y un hombre sufrientes; ni siquiera de calculada emoción por el valor de las imágenes que tienen en algunos casos dos y tres siglos de historia.

Esta vez las lágrimas fueron de impotencia.

Lágrimas de dolor, pero no de dolor religioso sinó de ese dolor mezcla de bronca y resignación ante lo inevitable: el capricho del tiempo.

En ciudades y pueblos de Andalucía, entre el domingo y el martes, fueron muy pocas las Hermandades que pudieron salir a la calle y cumplir las Estaciones de Penitencia programadas. La lluvia obligó a que algunas procesiones retornaran sobre sus pasos a pocos metros de iniciadas, otras simplemente quedaron dentro de las iglesias.

Y fueron muchas esas lágrimas porque fueron muchas las procesiones suspendidas este año y no pocos los penitentes que frustrada su ilusión debieron recurrir a las infusiones de tila para soportar el trance. Los rostros descompuestos dejaban visibles los sentimientos, no había motivos para ocultar las lágrimas que, públicamente mostraban su desazón. En Sevilla la Congregación de La Fe fue la primera hermandad que este año recién el miércoles pudo procesionar sin alterar el horario previsto.

Pero no toda Andalucía vivió igual el inicio de la Semana Santa. En el Levante, en Almería, ninguna de sus Hermandades quedó sin salir. La ciudad ‘donde el sol pasa el invierno’ generalmente sabe muy poco de lluvias y chubascos y esta particularidad estuvo presente también en esta oportunidad.

Pero hay también otras lágrimas presentes esta semana. Son lágrimas que no terminan de caer, que han quedado prendidas en las mejillas de los rostros de las distintas figuras de la Virgen. Parecen lágrimas reales, asombra la maestría conque aquí ha sido tallado el dolor.

DE LA COSTUMBRE DE TAPEAR

El maitre de un conocido restaurante de Sevilla hacía notar que para el sector de la gastronomía, la semana había sido por demás fructífera. No es común tal movimiento de comensales porque con buen tiempo los turistas y feligreses se dedican a seguir los recorridos y visitar las iglesias a la que llegan las Hermandades, y para no perderse nada suelen comer su ración, muchas veces al paso.

Por supuesto que no siempre llueve igual para todos y lo que para algunos fue motivo de desazón para otros fue un bien recibido beneficio económico. Y como en las largas jornadas se hace necesario reponer fuerzas, restaurantes y bares se vieron atiborrados de parroquianos que, refugiándose de las inclemencias del tiempo, dieron rienda suelta a otra de los atractivos de la región: su gastronomía y sus tapas.

Lo pueden también decir los bares de Almería, que ya dijimos, fue la única ciudad andaluza donde no llovió y no fue necesario suspender ninguno de los Pasos programados. Los bares, como todos los años, entre procesión y procesión se ven abarrotados de parroquianos y las tapas parecen saltar desde las planchas convertidas en sabrosísimas gambas, chipirones o sardinas.

En los locales y terrazas no hay mesas libres y la barra está repleta. Es que por más religiosa que sea la fiesta, el espíritu andaluz no evita la confraternización y el momento de algarabía. Algunos de los parroquianos han recorrido extensos trayectos acompañando las Hernandades y necesitan reponer fuerzas. Otros son forasteros que vinieron a ver los desfiles y no quieren volver a sus localidades de origen si probar las tapas de la localidad donde se encuentran y los otros son los habitués de siempre que, ya conocedores no leen la carta y directamente piden una de aguja, una tortilla de patatas o alguien olvida la Cuaresma y se deleita con una tapa de orejas de cerdo, jamón o una ‘fritá’ de sangre.

LA ESPECTACULARIDAD

Por allá viene ‘La Macarena’, parece traer un paso suave, meciéndose bajo el palio bordado. ¡Bonita! ¡Bonita! ¡Bonita!

En Almería, en Málaga, en Cádiz, en Sevilla, en Córdoba, en cada rincón de Andalucía salen a la calle las imágenes de la Virgen, de increíble belleza ¿Cuántas Macarenas fueron llevadas este año entre una candelería de oro y plata?

Las Camareras han vestido con sus mejores galas las imágenes, las perfumaron y ahora las siguen, con grandes peinetones y mantillas, vestidas de negro, elegantes con sus cruces colgando al cuello, su clavel al pelo y sus zapatos de tacones con los que caminan horas, kilómetros. Las mujeres sabemos que esto también es un sacrificio.

El olor al incienso, los niños pequeños que acompañan llevando botellas de agua para los costaleros y la voz de los capataces: ’a’lante… de frente… va bien... un poquito más… izquierda… atrás… ahora derecha… vamo de frente…’

La salida desde muchos templos es la primera prueba, el primer escollo que deben vencer los costaleros. Algunos portales son tan bajos y estrechos que éstos, en un esfuerzo imposible de describir deben sacar los Tronos agachados… ‘izquierda…adelante… de frente…”; en otros casos hay escalones y en la ceguera producto de su posición bajo el palio dificultan su labor ’menos pasos… p’adelante… despacito… así, así…’

La tarea del capataz no es fácil. Debe cuidar que cada paso de cada uno de los hombres que están bajo sus órdenes, sea exacto, preciso, guiado para doblar esquinas, pasar por calles tan estrechas que no dejan espacio a los lados, bajar cuestas o subirlas. Un tropiezo puede provocar una catástrofe. Bajar o levantar el trono es una prueba de coraje, el capataz lo sabe y alienta a los hombres. Como espectáculo es esperado y aplaudido por el público. Suena el golpe seco del llamador… ‘Vamo a hacer una levantá en la que nos vamos hacia el cielo… vamos… todos prontos… ahí valientes…’

Los tambores atronan. La música que toca la banda generalmente está en el contexto de las marchas fúnebres o música sacra pero siempre, sobresaliendo, está el golpe de los tambores que son los que marcan el paso de los cofrades.

Los pasos de portadores o costaleros siguen ritmos precisos. En un momento las imágenes se hamacan, toman impulso y parecen retroceder y avanzar, al siguiente el mismo movimiento impuesto a los tronos hacen que el movimiento de los vestidos simule perfectamente el de una persona caminando.

Pero no todas las procesiones están inmersas en el sonido de los tambores. En las del Silencio, nombre que se repite en muchas partes, el sonido de los pies de los costaleros arrastrando contra el suelo es lo único que se oye y parece elevarse más fuerte a cada paso. En la actualidad la mayoría de los cofrades cambió las alpargatas por las zapatillas deportivas pero el chirriar es el mismo, los pies asomando debajo de los faldones del Trono son de por sí otro espectáculo.

Como un espectáculo es el paso por las calles de Málaga de una Dolorosa de dulce y sereno rostro, con su manto de nueve metros de largo por cinco de ancho, exquisitamente bordado en oro que doscientos cuarenta portadores con paso marinero ‘hacen caminar’ con suave cadencia.

Como espectacular es la escenificación de La Pasión de Cristo que realizan 130 vecinos de Carratraca. Grandes y chicos, todos se identifican con los personajes y cumplen su papel como expertos actores y en la vieja plaza de toros surge una Palestina de hace 1967 años.

UN MUSEO QUE PASEA SUS TESOROS POR LAS CALLES

Y para los creyentes la fe hace que surjan otras lágrimas, las que son mezcla de emoción y fervor religioso, las que vierten los católicos, insignificantes ante el misterio de la Muerte y Resurrección y que sienten la grandeza que emana de ese, su patrimonio.

Un inmenso museo que entre alamares y guardabrisas saca a pasear sus tesoros.

Y esto tan complicado y tan sencillo a la vez, es Andalucía durante la Semana Santa.

Los artistas, maestros imagineros nos han regalado obras fastuosas, rostros tan naturales, tan ‘humanos’ que dejamos de pensar en ellos como un grupo escultórico inanimado para recrear escenas que escapan de los libros de historia cristiana. Algunas imágenes son nuevas, de dos, tres, diez, veinte años… pero otras llevan cientos de años en su haber y en lugares como Granada este año la lluvia impidió la salida de una escultura de 1718.

Mejor suerte hubo con el Cristo de la Sangre, de Málaga, imagen de 1513 que fue portado en andas por 120 Hermanos o el paso de 1740 que lleva a Nuestro Padre Jesús Nazareno en Huercal Overa.

No podemos destacar sobre otro, ni un trono ni una imagen. La belleza es un común. Los primeros, en maderas nobles o metálicos cubiertos de oro y plata, compiten en el tallado y las imágenes del más puro barroco. Así hemos admirado la belleza del que lleva a Nuestra Sra. de la Amargura, también en Huercal Overa, una Virgen de rostro casi infantil y facciones serenas tallada en 1967, o el trono barroco tallado en roble del Padre Jesús de la Salud y la Pasión de Almería que es de tal belleza y perfección que invita a la contemplación. Y podríamos seguir enumerando uno tras otro, y no mentiríamos al decir que cada uno es el más bonito.

Y el museo sigue abierto toda la semana y los tres días que el tiempo lo obligó a encerrar sus tesoros seguramente serán resarcidos el año próximo.

En Ayamonte la Congregación de Jesús de la Pasión fue la única que pudo realizar una estación de penitencia completa el Domingo de Ramos. Por todo esto los turistas ya están programando el viaje del 2004, porque siempre ha sido imposible ver la Semana Santa andaluza en solo siete días.

Las procesiones se suceden. Andalucía se viste de fiesta y de dolor. Mezcla cantos y rezos. Llora y ríe como siempre lo ha hecho, porque Andalucía es esta mezcla de religioso y profano, de grandeza y humildad, de exhuberancia y mendicidad.

En más de una ocasión estas obras de arte han debido ser cubiertas por plásticos para tratar de salvaguardarlas pero no es garantía de seguridad para ese riquísimo patrimonio y entonces es cuando vuelven a aparecer las lágrimas, cuando el Cabildo decide no salir y cuesta a los cofrades, especialmente a los más jóvenes, no realizar las estaciones y vemos a los penitentes consolarse unos a otros y a los costaleros que se niegan a volver a sus casas sin realizar el sacrificio.

SIEMPRE EL FERVOR

Desde hace algunos años han comenzado a trabajar en algunas ciudades, clínicas especializadas para atender a costaleros y portadores. El esfuerzo es tal que, a pesar de los meses de práctica previa, de los protectores para el cuello y los hombros y de las fajas de dos metros de largo con los que se envuelven a la altura de los riñones, los efectos pueden, y son, en muchos casos, nefastos. ‘Mucho corazón lo que hay aquí adentro’, dijo un costalero en el segundo en que bajaba la tela que los aislaba del resto del mundo y razón no le faltaba.

Los médicos y masajistas tienen una clientela que los visita antes y después de procesionar. Antes para prepararse, prevenir quitándose de encima algún dolor muscular que puede impedir cargar el peso que destinan a sus espaldas, después para dar solución a algunas complicaciones que pueden surgir por mala postura, por haber cargado el peso sin una protección adecuada, o simplemente porque no es fácil llevar sobre sí una tonelada. Por esta razón la preparación de los costaleros requiere varios meses de ensayos.

Los pies descalzos sufren los rigores de asfalto y piedras, los penitentes caminando totalmente cubiertos, respirando su propio aliento, en general todos están sometidos a un gran esfuerzo que solo el fervor religioso hace llevadero.

En Córdoba el martes procesionó La Hermandad de la Agonía. Sale de un barrio, casi en el campo. Ocho kilómetros y medio para llegar a la Carrera Oficial luego de atravesar tres polígonos industriales y varios barrios de la ciudad portando un trono de una tonelada de peso durante doce horas de recorrido.

Los costaleros de la Hermandad del Cristo de los Gitanos de Granada deben sacar a gatas las imágenes porque la puerta es demasiado pequeña. En cuclillas o de rodillas el trabajo que realizan es extenuante. Varios penitentes de la hermandad del Gran Poder Negro, avanzaban descalzos, con gruesas cadenas a los tobillos.

SOBRE MUJERES Y PRESOS

Por los corredores de la cárcel de Picassent el Cristo de la Buena Muerte fue llevado a hombros por los mismos reclusos. Los penitentes que entraron a la cárcel compartieron con los presos la emoción de una reclusa cantando una emotiva saeta tras los barrotes.

No tienen libertad pero ninguno de ellos quedó sin asomarse a las rejas de sus celdas para ver el paso del Cristo y seguro que los que ayudaron a transportarlo deben haber sentido algo muy especial y que desde el lado de afuera no siempre se comprende. Y en Málaga ‘Jesús el rico’ liberó, como es tradición un preso. Este año el amnistiado es un agricultor que cumplía una pena de tres años por agresión.

Y también en Málaga, en la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte una cofrade, integrante de toda la vida de la hermandad, y nunca más exacta la afirmación ya que su padre la anotó al nacer, pidió portar en forma oficial el trono. Se sabía que en secreto alguna mujer lo había hecho pero nunca en forma pública

Esta solicitud desconcertó un poco a una cofradía algo tradicionalista donde siempre fueron hombres quienes se consideraron con derecho a portar la sagrada imagen. Adela Utrera, abogada, pensó que era momento de cambiar algunas tradiciones pero 150 hermanos alegaron ‘razones de moralidad’ y el caso se llevó, pocas horas antes de la salida, a votación secreta. Adela por 268 votos a favor y 161 en contra pudo cumplir su sueño y posiblemente haya sentado precedente para que se inicie una nueva era en la que en Málaga los tronos portados solo por hombres pasen a la historia.

En otras localidades el camino ya está abierto. Mujeres muy jóvenes de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia portaban el trono principal abriendo la procesión de su cofradía en Almería. Un trayecto extenso de casi ocho horas de duración que evidencia que las mujeres pueden y de hecho lo hacen, levantar las imágenes al cielo.

LAS TAPAS DIFERENTES DE LO DE NICOLÁS

Acababa de procesionar por la calle Altamira la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y la Paciencia cuando decidimos que esa noche nos apetecía un sabor diferente y cuando se quiere innovar nada mejor que ir a casa de Nicolás.

El Mesón es un sitio más bien pequeño pero con una calidez que realmente obliga a volver. A mi entender, la afabilidad de Nicolás y ese tono familiar a mis oídos de José, un marplatense, joven y con ganas de abrirse un camino, como muchos otros argentinos que han llegado a España, a más de la seria especialidad de Juan en la plancha, ya son de por sí motivo más que suficiente para que no nos desesperáramos cuando llegamos y vimos que no había lugar ni para acercarse a la barra.

Pero ellos conocen nuestros gustos… normales, o sea con mucha pimienta para mi, un poquito más suaves para Enrique y las tapas a elección del dueño del local que siempre acierta, como con los nombres tan particulares que les ha puesto a sus creaciones culinarias o, mejor dicho, a los sabores tan especiales con que ha enriquecido el listado de tapas almerienses.

‘Visitante’, ‘Efecto 2000’, ‘Eurotapa’, son algunos de los curiosos nombres de estas creaciones. Como el de ‘Pantera Rosa’ que según la carta es carne de Pantera Rosa con tomate, algo de lo que nos fiamos porque el ‘Derecho a Discrepar’ no es otra cosa que carne de Búfalo en Adobo Picante con Mayonesa, la ‘Tormenta del Desierto’ carne adobada con pólvora del Golfo Pérsico y tomate; el ‘Tornado’ se compone de un huevo de Macael con polvos de mármol, picante y pan tostado y el ‘México 86’ es un lomo al ron con tequila, pimienta y tomate y seguiríamos así…

Las tapas de Nicolás son famosas porque a un huevo de gallina alegre con salsa Catalina le ha llamado ‘La Peseta’; ‘Un Conde Lequio’ es una longaniza de Bayárcal con salsa de tomate picante; vean que todo es picante aquí, hasta el ‘Viagra 98’ que se compone de lomo afrodisíaco con salsa picante o el ‘Padre Apeles’ que no es otra cosa que lomo de Bolonia en salsa americana con mayonesa y pimienta y si queremos algo más suave pedimos un ‘Gran Hermano’: una empanadilla a la plancha con atún y lechuga o una ‘olla gitana’

Y así seguiríamos pero yo pienso que a las tapas de Nicolás hay que probarlas porque si no, al pedir en El Mesón una ‘Muerte Súbita’ alguien podría no captar que lo que queremos es saborear un chorizo de Padules con Picante de Secano.

DE BANDAS, SAETAS Y MAS FERVOR

Y después de tanto llanto el sol volvió a reinar en los cielos y las procesiones a llenar de sonidos las calles. El miércoles fueron muy pocas las que sufrieron los efectos del tiempo y ya jueves y viernes todos los programas se han cumplido sin inconveniente.

Las saetas fueron protagonistas en todos los pueblos. Siempre me ha sorprendido y emocionado ese canto que parece escapar del alma misma del intérprete. Un canto tan propio que es como si él o la cantora estuviera cantando solo para sí mismo.

Las saetas son una mezcla de profundo sentimiento religioso en una expresión inconfundible de dolor.

Para muchos otro espectáculo en esta semana tan especial. Como también puede ser considerado el paso de las bandas. Con cada procesión, salvo las del silencio, desfilan en perfecta formación una o dos bandas. Todas tienen un encanto muy particular pero hay algunas que por razones especiales destacan como la banda de la Brigada Alfonso XIII de La Legión, que en Cuevas de Almanzora con su paso marcial, el juego de presentación de armas, y sus uniformes que tienen aquello de místico de la vieja Legión Extranjera que de chicos solíamos ver en el cine de aventuras dio un color distinto a las estaciones de penitencia pero este año La Legión estuvo también en Málaga acompañando la Semana Santa y después de muchos años participó del recorrido su mascota oficial: la famosa cabra de los legionarios.

Y las procesiones siguen saliendo en todas las villas, como la que en la tarde del Viernes Santo por las calles de la Villa de la Alcantarilla procesionan seis Cofradías llevando nueve Pasos. Dos de éstos portados por mujeres.

Abren la procesión cofrades escenificando soldados romanos que marcialmente pasan llevando una muestra de color a la que a continuación será una procesión de luto: Jesús acaba de morir.

El primer Trono lleva una escenificación de las Hijas de Jerusalén, pesa mil trescientos kilos y es portado por 75 mujeres. A continuación llega ‘El Calvario? con 1800 kilos de peso, llevado por 90 hombres, ‘El descendimiento también es portado por hombres, 65 que cargan los mil setecientos kilos de peso y tras éste ‘La Santísima Virgen María de las Angustias’ deja descansar sus novecientos kilos de peso sobre 65 hermanas portadoras. Y así hasta completar los nueve grupos escultóricos.

Falta aún la alegría del anuncio de la Resurrección, los penitentes siguen mirando hacia el cielo y rogando por un soleado Domingo de Pascua y nosotros lamentamos que ese día Nicolás descanse.

Graciela Vera

Almería, en el sur del norte, Abril 19 de 2001

CIELO ESTRELLADO

CIELO ESTRELLADO

Cada vez que miro el cielo nocturno me estremezco ante la belleza que se presenta a mis ojos.

La majestuosidad de la luna en cada una de sus fases ha inspirado versos magistrales de poetas geniales, es hermosa, sin embargo, a mi me ha atraído siempre, en forma especial, el misterioso lucir de las estrellas.

¿Qué puede ser más placentero y producir mayor relax que, tumbada de espaldas, lejos de la luz de las ciudades, mirar esa manta de puntitos tintineantes?

Cuando vine a España me asombré de su cielo porque es diferente al que yo estaba acostumbrada a contemplar, y no solo porque son otras estrellas.

Yo encuentro en el cielo del hemisferio norte una profundidad mayor, como si la vista viera lo que no ve, mucho más allá, pero en contrapartida disfruto de muchas menos estrellas que las que brillantes, guardaban mis recuerdos del cielo del Uruguay.

Muchas noches en las que busqué la Estrella Polar sin encontrarla, no hacía más que añorar la belleza incuestionable de la Cruz del Sur y deseé explicaciones, temiendo también que la única forma de aprender sobre astronomía fuera enfrascarme en pesados tratados sobre el tema.

Hace poco, entre los cientos de libros que se dispersan y esconden en los sitios más insólitos –que pretendemos sean de privilegio para ellos- de nuestra casa, encontré un tratado de “Astronomía Sencilla” escrito por Agustín Melero y firmado por él, en Almería, en el año 1979.

Confieso que comencé a leerlo con cierta precaución. No era cosa de dejarme apabullar por terminología y frases incomprensibles para el común de los mortales (entre los que me cuento), sin embargo hubieron tres cosas que me alentaron a retirarlo del estante y dejarlo, como quién dice, a tiro de cañón.

Una: la dedicatoria especial y cariñosa a mi esposo y a “su transparente hombría de bien”, lo cual, puesto en boca (o pluma) del autor me dio pauta de que le conocía y quería como amigo.

Dos: El primer párrafo de Melero que parece dedicado a mi y a mis inquietudes: “Muchas personas al contemplar la noche estrellada, se sienten fascinadas por el gran espectáculo del Firmamento. Después de admirarlo, su espíritu se llena de inquietudes y desorientadas preguntas”.

Tres: la descripción que hace el escritor de Almería y que transcribo textualmente a continuación:


“Almería, poema del paisaje y del Sol”

“El golfo almeriense desde la Sierra de Gádor hasta Cabo de Gata estaba a nuestros pies.”

“La ciudad blanca y llana en el centro”

“El mar verde grosularía”

“Se percibían las más gráciles formas y los más ásperos contrastes.”

“En una atmósfera, pura y transparente”.

“Cerrando por la parte de tierra, la Sierra de Gádor con su agudo Pico Dos Hermanas, marca de pescadores desde el mar; La Sierra de Gata, final de cordillera, con su faro. Y al fondo la sierras árabes de Alhamilla y Filabres. La primera acusando las manchas de sus dentellados barrancos. La segunda, alta y segura. Blanca en el invierno, a veces. Siempre envuelta en su lejanía azul.”

“Aquí había todas las combinaciones de color que un corazón puede desear. ¡¡Y el sol!! Sería un milagro que hubiese un día que no tenga un poquito de Sol.”
“Se incendia el horizonte cuando agoniza por Sierra de Gádor
Y termina apagándose en medio de un campo de oro.
Y viene el cielo estrellado de la noche.
Y tiene una sugestión infinita.”

“¡Cómo entonces extrañarnos que se haya escogido los Filabres, para uno de los mayores observatorios del mundo!”


Creo que nadie puede pensar, como no lo pensé yo, que quién comienza un libro sobre astronomía con las letras embebidas de poesía como lo hizo Melero, pueda llegar a ser un pelmazo, Y lo digo con todo el respeto que me merecen los científicos que queman sus pestañas escribiendo magníficas, pero incomprensibles, al menos para mí, tratados.

¡Cómo me hubiera gustado conocer a Agustín Melero y que hubiera sido él quién fuese señalándome las estrellas que forman El León, o a Perseo!, puedo afirmar que esa sí sería una clase magistral. ¡Lástima!

Pero desde que lo conozco a través de su libro me gusta pensar que es parte de esas estrellas que tanto admiró, entonces digo: ¡Salud, Agustín!, Enrique y yo disfrutamos de tu sapiencia. Gracias por ello.

Y también nos recreamos con la amenidad de sus enseñanzas en las que supo unir ciencia y leyenda con extraordinaria fluidez.

Yo, al fin encontré la Estrella Polar formando parte de la Osa Menor, pero seguí insistiendo en que brilla más la Cruz del Sur, sin embargo, no profundicé en la comparación, no tuve tiempo porque jugando a dibujar El Dragón se me presentó un extraño Hércules y enseguida intenté ver a Géminis.

Yo sigo las líneas imaginarias que me deberían hacer ver ciervos, canes, serpientes pero lo cierto es que me cuesta imaginar un águila en un triángulo con dos patitas. Sin embargo allí están las estrellas que forman cada constelación y no es cosa de ponerme a estas alturas a discutir sobre nombres.

La lectura de “Astronomía Sencilla” me atropó al extremo de que, si alguno de ustedes quiere saber un poquito más de ese enjambre de bichitos de luz que todas las noches nos guiñan los ojos desde el espacio, lo recomiendo, tendrán que buscarlo en viejas ediciones. En este libro encontrarán mucho más que un planisferio explicado.

¿Sabían que en la constelación de la Osa Mayor hay una estrella que se llama Mizar-Alcor, que significa “buena vista” y que servía como prueba visual de los guerreros árabes.

O que el planeta Urano tiene un radio de 24.850 kms. y un volumen aproximado a 64 veces el de la Tierra, de la cual su distancia es de 1.440 millones de kilómetros. Quizás sí, porque estos datos son comunes a cualquier buen tratado de astronomía pero…

¿No creen que es más difícil encontrar su definición mitológica?, resulta ser que Urano es el Cielo, el infinito, que se casó con la Tierra, llamada Gea, fundando la primera dinastía (La diosa Gea está originada por el espacio ilimitado ó Caos.

No, seguramente en pocos libros sobre astronomía hubiera encontrado la definición mitológica de planetas, constelaciones, estrellas. Eso sí, datos como que Urano fue descubierto por el astrónomo Herschel creo que estará escrito en todos, pero el porqué a esta persona se la llamaba el Cristóbal Colón del espacio… ¿…?

Ya me escapé de mis estrellas. Y quizás nadie me está leyendo a estas alturas. Espero que si me han abandonado a mi, estén al menos enfrascados en la búsqueda del libro de Melero. Pero yo quería comunicar porqué después de leer “Astronomía Sencilla” quise y admiré más aún, si es posible, el cielo austral y aprendí sobre él tanto como para ya no tener dudas sobre los porqué que me asaltaban.

Yo, que he vivido bajo la Constelación de Orión estoy totalmente de acuerdo con Melero cuando la describe como una de las más bellas: “para mi su belleza es inigualable”, escribió al tiempo que explica que su cinturón está formado por estrellas de segunda y tercera magnitud entre las que se encuentra una de las veintitrés más brillantes del universo. Una estrella de un precioso color azul, cuya luz demoró novecientos años en dejarse ver desde nuestro planeta.

¿Y sobre las Tres Marías?, “fascinante e insólita belleza” -dice Melero-. Ahora comprendo porqué junto con la Cruz del Sur las he echado tanto de menos. Bueno, ahora sé que de las cuatro estrellas que forman este último grupo se pueden admirar, una de primera y otra de segunda magnitud, y he podido ubicarlo en los cielos de papel que dibujó Melero, justito entre las patas de El Centauro.

Creo que algún día, cuando vuelva a visitar el cielo del Uruguay voy a llevar este libro para buscar y admirar a Rigil Kent, la estrella más cercana a la tierra que, ahora sé, está ubicada en el arco que forma el cuello de El Escorpión. Y me voy a deleitar con esa estrella que muchas veces, recuerdo, me asombró por su fulgor y que ahora he aprendido que se llama Sirio, y que es la más brillante del cielo.

Pero respecto a Sirio, Melero me contó en su libro sobre su salida heliaca, o sea a menos de una hora de la salida del Sol, que es el momento en que da principio el año egipcio y comienza la inundación del Nilo y, me dijo también (y perdonen que me haya apropiado de sus clases personalizándolas así), que en la Gran Pirámide se construyó un conducto por el que en ese momento y en determinada ubicación en el firmamento, la luz de la estrella pasa y brilla sobre la cabeza del Faraón.

Yo solo quería decir que después de haber leído el libro, haberme asombrado y deleitado con el estudioso y el poeta, quise darle las gracias en una forma en la que, seguramente, donde esté, lo sabrá comprender: con un poema en el que pretendí captar la genialidad de su pluma y que no supe titular de otra manera que ASTRONOMIA SENCILLA que a continuación transcribo.

 

Graciela Vera

En Almería, el sur del norte, a4 noviembre 2002

(a dos años exactos de haber llegado a este cielo)

ASTRONOMÍA SENCILLA

A Agustín Melero, a quién no conocí
y sin embargo
me enseñó a contemplar y a amar el cielo.
Con la tenacidad del observador
que con sus gemelos de teatro
pretende integrarse al libreto,
buscabas en la majestuosidad del tiempo
la grandeza del cosmos.

Como muestra de eterna poesía
que arrastra implacable
las profundas excitaciones
de dos cuerpos que chocan,
explosionan, se desintegran
en el abandono prematuro,
abriéndose a la ilusión
en una emisión de llamaradas,
captabas con fruición
la belleza del momento,
alimento de tu fantasía
obediente al rigor de la ciencia,

Tus amenas enseñanzas despiertan
la soledad de mis aficiones.
Contemplo un paisaje a la luz del sol,
el mundo se hace bello
por tus sapientes ojos ya ausentes,
asombrados ante las mas hermosas
de las constelaciones.

Son remolinos electrizados,
profundas excitaciones
ante los enjambres de pequeños cuerpos
que giran, saltan y ríen,
emergen de la nada,
domeñando la entropía que los generara,
ofreciendo las respuestas
a inquietantes y desorientadas preguntas.
Belleza de un firmamento estrellado
al que requiebras asombrado:
“¡Afortunados quienes al mirar al cielo
descubren a Dios!”

Graciela Vera

 

Ilustración: foto de Luis M. Lafuente

 

UN DOMINGO EN LA CORTE DE ABDERRAMAN III

UN DOMINGO EN LA CORTE DE ABDERRAMAN III

La invitación era tentadora: conocer la fortaleza que el primer califa de Al-Andalus -Abd Al-Rahman III, conocido en la historia por su nombre ya españolizado Abderraman III , mandó construir en el año 955 cuando concedió la categoría de madina a la población que hoy conocemos como Almería.

La historia nos dice que La Alcazaba no fue la primera construcción defensiva ubicada en este lugar; es más, ésta se edificó sobre las ruinas de una fortaleza anterior, con tal acierto que bajo su protección Almería se convirtió en el puerto marítimo más importante de Al-Andalus, cuartel general de la flota omeya y de su almirantazgo donde la misma protección recibida permitía la construcción de grandes navíos de guerra sin sufrir el escarnio de los piratas que azotaban las costas mediterráneas.

Nos dispusimos a iniciar el paseo desde la Plaza Vieja, junto al Monumento a los “Coloraos”, que, frente mismo al Ayuntamiento de la ciudad nos recuerda la gesta histórica de unos hombres liberales los cuales, identificados por sus casacas rojas, fueron fusilados en agosto de 1824 cuando desembarcaran en las playas almerienses para proclamar la libertad contra el mandato de Fernando VII, en defensa de la Constitución de Cádiz del año 1812, conocida como la Pepa por haberse proclamado el día de San José.

Pero esta es la Almería cristiana, reconquistada por Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, consolidada el 26 de diciembre de 1489 cuando los soberanos le hicieran entrega del Pendón de sus Armas Reales y yo, creo escuchar aún en estas callejas que se empapan de tanta historia, el primer grito de: “Almería, por los reyes católicos”

Por los arcos porticados de la fachada principal del ayuntamiento pasamos al barrio de la Musalla, no sin antes inquirir, sin éxito, la altura de una esbelta palmera, digna de mejor atención y, ¿porqué no? mención en la presentación turística de la ciudad.

Siguiendo el recorrido ascendente de tortuosas calles nos vamos acercando a las escalinatas que nos llevarán al primero de los recintos amurallados. Estamos en la primitiva medina. Los guías que nos acompañan nos explican que La Alcazaba posee 1430 metros de perímetro amurallado, resultando ser la fortificación musulmana más grande que se conserva en España.

La fortaleza, reconstruída en buena parte, se ubica en un cerro aislado que domina la bahía; consta de tres recintos, los dos primeros de la época musulmana y el tercero construído luego de su conquista por las huestes de Isabel y Fernando.

Me impactó algo que leí, escrito por al-Udri (1003-1085) uno de los innumerables poetas del Califato de Córdoba: "No se asciende a su alcazaba si no es con fatiga, ni se trepa hasta ella si no es con pena; es sólida en su aspereza, extraordinaria en su inaccesibilidad".

Siento que la historia me atrapa y me retrae en los siglos; quizás sea leyenda, quizás realidad… grita una mujer reclamando a su hijo… de las humildes viviendas que parecen resbalarse por el barranco las gentes huyen rumbo a la fortaleza. Deberán entrar antes de que cierren las gigantescas puertas para quedar protegidos de los piratas cuyas naves asoman en el horizonte.

En el primer recinto se van acomodando las familias. Allí están también las huestes que defenderán a la joven medina, deseada por su ubicación que la hace privilegiada, por la riqueza que sale de los telares que trabaja su pueblo y de los que emanan metros y metros de brocados y sedas codiciadas en todos los reinos; por el movimiento del puerto, el más importante del Mediterráneo y por la misma fortaleza que la hace casi inexpugnable.

La mujer toma de la mano al pequeño y lo arrastra hacia los altos muros que se abren en un arco, en una esperanza de salvación. Aferrándose a los pedruscos, por escalones mal construídos, que no se parecen a éstos que hoy subimos cómodamente, la madre alcanza la doble entrada. Casi al límite de sus fuerzas se dirige hacia uno de los aljibes que proporciona agua a los ahora sitiados.

El grupo que me acompaña cruza bajo un arco en forma de herradura, una torre casi albarrana; son tres puertas que atravesamos para llegar a lo que hoy día son hermosos jardines de estilo musulmán.

El tiempo no ha sido benigno y solo rescata de ese pasado, el aljibe junto al que la mujer descansa luego de saciar su sed. Un hombre viejo aguanta una lágrima; está acostumbrado a perder sus pertenencias cuando el pueblo es atacado. Muchas hordas piratas se cebaron en estas costas, ricas en minerales y en mano de obra.

Quizás éstos que se acercan sean de origen berebere, mercenarios de religión musulmana, pero no de raza árabe, provenientes del norte de África. El hombre viejo recuerda que en una de sus incursiones se llevaron a su mujer, a su hijo y a su nuera. Mira el cielo, está oscureciendo… busca un sitio para pasar la noche.

Nosotros, los que vivimos este día de sol, admiramos las rosas rojas, rosadas y blancas que adornan los jardines, oímos el agua correr por el centro de las escalinatas nuevas que nos ayudan a ascender hacia la “Torre de la Vela”, muro de construcción cristiana, donde se encuentra la ‘Campana de la Vela’ que por el año 1.765 el rey Carlos III hizo colocar para fines tan importantes como dar la voz de alarma en caso de peligro, anunciar cuando salían o volvían los barcos de la mar o señalar los turnos de regadío de los agricultores.

La terrible noche que viven aquellos habitantes de hace casi mil años se transforma ante nuestros ojos en una hermosísima vista de la ciudad moderna hacia el sur o, si nos vamos al otro extremo, el paisaje del Barranco de la Hoya por donde serpentea la muralla de Jairán, nombre del rey moro que inició su construcción a principios del siglo XI, la que fue finalizada por su sucesor en la época de los reinos de Taifas. (la muralla se extiende hasta el Cerro de San Cristóbal)

El grupo se perdió detrás de los altos muros, ha pasado al segundo recinto. Yo me quedo un rato más en éste.

Sentada en lo alto observo hacia la parte más baja las mantas bajo las que se cubren mujeres y niños, que comienzan a moverse, despiertos éstos por los primeros rayos de sol. Los hombres del Califa y los del poblado han permanecido alertas, atareados en la preparación de la defensa.

En enormes calderos calientan hasta el hervor aceite y agua que derramarán sobre quienes intenten escalar la fortaleza. Grandes piedras y montones de flechas son sus armas defensivas.

En la costa, más allá de unas tierras labradas y unos rebaños de ovejas veo también movimiento. Los piratas han desembarcado y se deslizan entre las casas saqueándolas, incendiando y matando.

El humo no me deja ver más allá… sacudo la cabeza y vuelvo a este tranquilo domingo de sol. Sigo viendo humo, pero ahora es el que arrojan las chimeneas de los barcos que unen diariamente Almería con las ciudades de Melilla y Nador, en la costa africana. En algún sitio las campanas de una iglesia llaman a misa.

Quiero cambiar de escenario. Al atravesar el arco que me lleva al segundo recinto sacudo de mi mente las escenas de barbarie; cambio de siglo y me encuentro en un área palaciega, suntuosa, llena de vida y arte.

Baños públicos y privados, casas, cuadras, hornos, aljibes y como disfrutando y protegiendo todo aquello un suntuoso palacio con sus accesos fortificados y un patio central con fuentes donde salta, corre, desborda, el más preciado tesoro de los musulmanes: el agua.

Es un exquisito palacio mandado construir por el rey Al Mutasim en el siglo XI y donde se reúnen poetas, escritores, médicos, científicos y filósofos, flor y nata de las artes y las ciencias de la época.

Bellas mujeres danzan junto a las fuentes y el Califa que disfruta de la música, el clima y la prosperidad alcanzada en las tierras conquistadas a partir del año 711, se recuesta a un ventanal para mirar más allá del horizonte. En pocos minutos llamarán a oración.

La voz de los guías me vuelve a la realidad. Nos dicen que por aquella época Almería era la tercera ciudad más poblada de la Península después de Córdoba y Toledo; una ciudad industrial donde funcionaban más de 800 telares y desde el puerto se comercializaba con un importante número de países. Sin lugar a dudas, la España musulmana fue una España rica y próspera.

Este recinto es el que habitaban los reyes, sus servidores y los soldados. Aquí se levantaba una pequeña medina. Hoy solo vemos ruinas en lo que fuera el suntuoso palacio, recatadas las fuentes, los aljibes califales, y reconstruídas algunas viviendas.

Las ruinas nos entristecen. Destruída por terremotos y abandonada por la desidia de los gobernantes, La Alcazaba solo permite recrearse en su belleza a quienes disfrutan del don de la imaginación.

Donde estaba la mezquita, los Reyes Católicos hicieron construir una ermita en la que se venera a San Juan Evangelista. Su estilo mudéjar no nos deja dudas sobre su origen.

Queda poco para ver, se conservan restos del ‘Mirador de la Odalisca’ que nos invita a soñar con la leyenda.

Cuentan las paredes que aún se conservan en pie, y los vientos que llevan su lamento hacia la eternidad, que por esta ventana intentaba huir un cristiano, ayudado por la esclava preferida del rey Al-Mutasím que se había enamorado de él. Sorprendido por la guardia real, el joven prefirió dejarse caer al vacío a ser nuevamente esclavizado. Pocos días después, y de pura pena, la bella odalisca también moriría, recostada sobre el alfeizar de la ventana, la única que aún se conserva en nuestros días, como inmortalizando la tragedia de aquel amor.

Quiero volver a la época real, dejo que se difuminen las chirimías y los suntuosos tapices que cubren los muros, y cuando creo estar nuevamente en el siglo XXI, salta a nuestro paso un mozo, ayudante de las cocinas. Dice que va a comprar al mercado algunos productos que su madre, cocinera de palacio, le ha encargado y, subido sobre los muros derruídos nos pide que cuidemos de no caer en una gran fuente que está delante de nosotros.

Miramos la tierra reseca, sonreímos pero uno por uno, esquivamos aquella supuesta obra arquitectónica.

Por un momento creo que estoy aún viviendo de la historia pero el joven se acerca y estira sus manos para enseñarnos cuatro monedas de la época. Es de carne y hueso, forma parte del espectáculo, y yo me pregunto ¿hay espectáculo realmente en tantos siglos vencidos a nuestros pies?

El grupo está ya en el tercer recinto, el que se construyó por orden real después de la derrota de los moros. Está separado del segundo por un foso; Es como pequeño castillo dentro de una fortaleza musulmana, con su patio de armas, su polvorín, su torre de los homenajes. Es el que mejor se conserva y aunque algo deteriorada vemos una puerta decorada con el escudo de los Reyes Católicos.

Es el recinto más alto y quizás por ello, del que podemos observar las más bellas vistas de la ciudad y sus alrededores: la muralla, el barrio de La Chanca, el puerto, la ciudad que al estirarse va cambiando sus calles angostas por avenidas y jardines amplios.

Este recinto, que debería ser el que me une al presente cristiano que vivo no me detiene; hay cierta frialdad en las piedras conque se construyera, falta quizás el amor por las flores, por la poesía, por el agua, por la belleza como belleza.

Quizás sea la intransigencia que destruyó aquel reino próspero lo que se palpa en él. Aquí, no encuentro sueños ni veo trovadores cantando a su dama; quizás en otra visita encuentre aquí caballeros y soldados contándome leyendas ocultas en torreones y puentes levadizos.

Al retirarme cruzo nuevamente por el Palacio Real y creo ver correr junto a sus muros mujeres de rostros ocultos, hombres leyendo, amigos platicando, una cultura cuya importancia nos legó parte de lo que hoy somos.

 

 

Graciela Vera

Almería, en el sur del norte, octubre de 2003

LOS ABUELOS

Los abuelos cenaron más temprano que de costumbre.
Es viernes y la movida se sacude, en el parque junto al puerto.
Dicen que hay que tener dieciocho para combinar whisky con cola, y a los dieciséis se conoce ya, el éxtasis y la ginebra.
Dicen que no tienen donde ir, ni encuentran otra diversión, son jóvenes con poca imaginación, pero los abuelos son de otra época.
Época de veladas de rock, Spuniks y Laika perdida en el espacio.
De long-plays de Elvis y de los Beatles, mucho hula, twist y marchas, y la maldición de Viet Nam escribiendo la historia.
Quizás porque los dos vivieron "su" país de "se prohíbe" y "no se puede", los abuelos hoy reniegan de tantas reglas preestablecidas, por eso son tan jóvenes como los que los miran pasar.
Es viernes de movida y el parque, que invita al paseo, crea caminos para sus sueños.
Se sienten como hippies frustrados o jinetes cabalgando en corceles de viento y, en "Port of Spain" vuelven, cada noche de tragos, a enamorarse.
Clásicos, tango o jazz, una flor en la mano y la risa guiñando los ojos.
Son los abuelos que, como es viernes de movida, se acuestan más tarde que de costumbre.

 

Graciela Vera 

UNA ALCALDESA O SIMPLEMENTE UNA MUJER

UNA ALCALDESA O SIMPLEMENTE UNA MUJER



Para conmemorar el Día Internacional de la Mujer entrevistamos a una mujer que trabaja por los demás y para los demás en forma estruendosamente silenciosa desde su sitial de ama de casa, esposa, madre, abuela, amiga y mujer comprometida con su barrio, con la sociedad y con las demás mujeres.

Nació en Atarfe, un pintoresco pueblo de Granada pero desde hace veinte años vive en Almería.

Se llama Emilia Jiménez Muñoz y reside en el barrio Mediterráneo-Oliveros en donde diariamente nos cruzamos con ella en el supermercado, en la carnicería, en las compras diarias y en las tareas cotidianas.

Pero Emy no es una vecina más; desde 1999 es la 'Alcaldesa del Barrio'; como tal excelente gestora que por bien ganados méritos ha cruzado las barreras de la política partidaria y aunque el Ayuntamiento de Almería cambió de orientación política y renovó las alcaldías barriales, Emy fue reconfirmada en su cargo.

¿Qué tareas cumple un Alcalde de Barrio? Dejemos que sea la misma protagonista de esta historia la que nos lo explique.

-"El Alcalde de Barrio es la persona de confianza del Alcalde de la localidad y su misión es recorrer el barrio, ver los defectos que hay en él, lo que hace falta, lo que está roto, controlar si se han barrido las calles, en definitiva, preocuparse por el barrio".

-¿Qué haces cuando encuentras que algo no está como debiera estar?

-"Cuando encuentro algo roto o pienso que algún sitio puede ponerse mas bonito yo llamo al Ayuntamiento y digo: 'Miren, en tal lugar hay una baldosa rota'… o 'en tal sitio hay un agujero'; y si los vecinos protestan porque en tal otro no han barrido, pues entonces también llamo…, en fin, lo hago por todos los problemas que el barrio tiene".

-¿Y cómo se llega a ser Alcalde de Barrio?

- "Luchando mucho por tu barrio… peleando mucho por tu barrio… haciendo muchos amigos…
… pero no todos te quieren… también te critican…"

Pero sobre todo, y aunque ella apenas lo deja adivinar, sabemos que se llega por una incuestionable vocación de servicio.

En Mediterráneo-Oliveros viven aproximadamente unas ocho mil personas. Este es el entorno donde se mueve y por el que trabaja Emilia Jiménez.

-¿Cuántas horas al día dedicas a tu trabajo como alcaldesa?

- "No tiene horas y no las tiene porque yo me levanto por la mañana y lo primero que hago es recorrer todo el barrio. Veo como están las fuentes, si han barrido… me encuentro con los barrenderos y hablo con ellos; voy a los jardines y hablo con los jardineros…luego salgo otra vez y otra vez me doy una vuelta y si hay algún problema… pues pendiente del teléfono, de ir al Ayuntamiento…de esperar y reclamar la solución"

- Y tú, y los Alcaldes de Barrio en general ¿obtienen la respuesta adecuada por parte de las autoridades? ¿Se sienten apoyados?

- "Si, en general lo estamos" piensa durante unos minutos "no todas las veces porque no siempre consigues todas las cosas que pides… pero en cuanto a aquellas mas necesarias, sí… tu llamas y dices que hay un agujero y que hay que venir a taparlo y entonces… puede que no vengan en el mismo día pero a los dos o tres días está arreglado".

El Alcalde de Barrio puede expedir informes con validez oficial a todos los efectos y sobre esta otra parte de sus actividades nos dice: - "Los vecinos vienen por la Fe de Vida para los mayores, o para que certifique que viven en el barrio para determinar cual es el colegio más cercano para los niños… hay muchos otros casos… vienen mujeres que necesita que se certifique que se ha separado de su marido".

Nos explica que generalmente no tiene inconvenientes a la hora de hacer un informe pues conoce a la mayoría de quienes viven en el barrio pero cuando alguien le es desconocido debe además procurar hacer las averiguaciones que le permitan asegurar con fiabilidad lo que está certificando.

- ¿Qué se siente cuando se tiene sobre los hombros la responsabilidad del buen funcionamiento de un barrio?

- "La verdad es que a mi me gusta, porque yo soy una persona muy luchadora… lo hago por vocación... Yo voy por la calle y me dicen: mira que esto está roto y yo respondo: no os preocupéis. Y me da mucha satisfacción de poderles complacer… de que al otro día… o a los dos o tres días ya esté arreglado y entonces, cuando me vuelven a ver me dan las gracias…, en fin, me siento feliz de haber cumplido con lo que mi gente ha necesitado".

No queda ninguna duda de que Emilia tiene un verdadero espíritu de servicio pero no acaban aquí sus actividades.

Emy integra la FAVA (Federación de Asociaciones de Vecinos) Espejo del Mar donde preside el área de la mujer.

- "Allí trabajo con mujeres maltratadas, con mujeres emigrantes, son diversos los temas en los que participo".

Y es precisamente por su lucha por la mujer que el cuatro de marzo, en el Día Internacional de la Mujer, la Junta de Andalucía le entregó una distinción como reconocimiento por su trabajo.

Emy nos dice que esta actividad no tiene nada que ver con la que realiza como alcaldesa del barrio pero nosotros sabemos que hay hechos que unifican ambas tareas en un accionar que supera con creces lo que podría considerarse un deber.

La Oficina de Extranjería de Almería está situada precisamente en su barrio. A fines del año 1999 se comenzó a hacer circular el bulo de que aquí se iban a regularizar y entregar permisos de residencia y trabajo a todos los emigrantes.

Llegaron cerca de quince mil personas que se agolpaban a las puertas de la Delegación y ocupaban la mayor parte de las calles circundantes.

Emy recuerda aquello con dolor, conocemos la historia pero preferimos que sea ella misma quién nos lo cuente:

"Estábamos cerca de navidad… bueno, era por noviembre, con mucho frío y había muchísima gente de todos los países, también mujeres con niños.

En el barrio no se podía andar por ningún sitio. Todas las aceras estaban ocupadas, utilizaban cartones para dormir… sin mantas… sin comida…

Y no sucedía nada. Yo pasé dos o tres días con ellos y aquí no aparecía ni Cruz Roja, ni sindicatos ni nadie del Ayuntamiento… no venía nadie.

El Subdelegado del Gobierno hacía declaraciones a los periódicos y a la televisión diciendo que todo aquello era una falsa alarma, que no se iba regularizar la situación de nadie… pero aquella gente ni leía periódicos ni veía televisión.

Hasta que yo un día fui a hablar con el Subdelegado y le dije que tenían que ir a la puerta (de la Delegación de Extranjería), entonces yo escogí de cada nacionalidad a ocho que hablaran español y los llevé a donde el Subdelegado que les explicó que todo lo que se decía eran mentiras y les dijo que se fueran a su país o al lugar del que habían llegado.

Pero por entonces, como en la Oficina no se podían negar a cogerles las solicitudes, daban número para recibirlas y los mismos emigrantes los vendían y algunos pagaron mucho dinero, tanto que luego no tenían para irse.

Fue algo terrible.

Yo a las mujeres, por las noches las cogía y las conducía a los aparcamientos y les llevaba café, leche, dulces para que se alimentaran porque había gente que llevaba dos y tres días sin comer.

Después de aquella conversación con el Subdelegado, viendo que todo había sido una falsa alarma, poco a poco se fueron yendo pero a los seis o siete meses cundió otra vez la noticia de que aquí se daban los permisos y volvieron.

Y yo estaba ahí, con ellos… con las mujeres.

Algunos me veían de madrugada y me decían: 'abuela, acuéstate mujer!' Pero yo no me podía ir a dormir.

Me acostaba y me acordaba de ellos, me levantaba y me iba con ellos que me trataban como 'abuela'… como 'mamá' y las mujeres, había algunas embarazadas, me decían que algún día vendrían sus bebecitos a darme las gracias por lo que hacía por ellas. Por llevarles leche calentita en la madrugada… a las tres o las cuatro de la mañana, y llevarles algo para que comieran.

La misma policía cuando yo llegaba me pedía que me llevara a todas las mujeres y yo me llevaba a las mujeres que estaban en las filas hasta que por la mañana abrían la Oficina.

- ¿De dónde sacabas lo que les dabas para comer?

- "De mi casa. Y estaba con doce personas, algunas en el paro, algunas con criaturas, viviendo conmigo.

No entendemos que hasta ahora, ninguna Entidad le haya dicho simplemente: gracias Emilia Jiménez Muñoz. Quizás muchos emigrantes sin saber el nombre de esa 'abuela' o 'mamá' lo hagan cuando recuerdan aquellos días de desamparo.

Cuando titulamos esta nota escribimos: 'Una alcaldesa o simplemente una mujer'. Quizás debamos decir: 'Una alcaldesa o una mujer extraordinaria.

Almería (el sur del norte) 4 de marzo 2004 - Día Internacional de la Mujer - Felicidades mujeres del mundo // 8 de marzo Día internacional de de la Mujer Periodista - Un abrazo amigas colega

LA BANDERA

Desde muy pequeña me enseñaron que mi país era un pequeño territorio de la América del Sur que se identificaba en el concierto mundial por su bandera celeste y blanca en franjas horizontales con un sol de cara sonriente en la esquina superior.

Quizás por ese don que tienen los niños de hacer grande aquello que quieren ver grande, yo creía que el mundo entero sentía respeto por la bandera de mi país y que las gentes de todas las naciones la conocían, la identificaban y se sentirían orgullosas de tenerla como propia. Era mía y yo podía jactarme de la importancia que mis años le conferían.

En la escuela entonaba muy alto las estrofas que dicen "… es muy bella mi bandera // nada igual a su lucir // y es su sombra la que buscan // los valientes al morir…", y pensaba como seria morir por defenderla y en la inconciencia de aquellos tiempos me veía convertida en heroína, llorada y recordada por generaciones.

Cuando pasaron los años perdí el entusiasmo por los héroes, pero no por los colores de mi bandera, "Cual retazo de los cielos…..", aun hoy me emociono cuando escucho la marcha que presidió tantas y tan recordadas ceremonias en las que participé siempre henchida de orgullo, aún cuando bajo sus pliegues se cobijaba el desconcierto y la muerte, yo sabía que ella no tenía culpa de lo que los hombres hacían asignándose roles que no les competían.

Entonces las estrofas cantadas contuvieron la bronca de un pueblo sometido por una dictadura que no buscó, pero que algunos trajeron. Pocos hablan de los días previos al golpe de Estado en Uruguay.

Había malestar porque el país había dejado de ser floreciente. Nunca me puse a analizar si todo había sido culpa del gobierno, del pueblo que en lugar de producir se dividía entre los que miraban pasar los acontecimientos y los que protestaban con vehemencia , o de un mundo que iba cambiando y necesitándonos, tanto a nosotros como a nuestros productos, cada vez menos.

Yo no tenia en aquellos años la madurez necesaria para hacer un análisis objetivo de los acontecimientos y la historia se pavonea de izquierda a derecha, según la ideología o los intereses de los que la cuentan.

Pero recuerdo que un día en la Universidad, por encima de la bandera celeste y blanca que tradicionalmente preside todos los edificios públicos y que, orgullosa y respetada también presidió la escuela de mi niñez, alguien izó una bandera roja con una hoz y un martillo.

Después de eso, por muchos años mi país vivió todos los temores y terrores de una guerra entre hermanos, donde las dos partes en pugna decían defender la misma bandera y quienes quedaban en el medio solo pedían vivir en paz bajo la protección esa bandera.

¡Si será importante para un pueblo tener una bandera que la misma enseña unía a quienes estaban tan separados! Presidió los desfiles militares con que el régimen pretendió enardecer el patriotismo de las gentes y fue llevada como estandarte por toda una nación que reclamaba su libertad, y cuando ésta llegó, fue reconquistado blasón de unión.

Durante los últimos años que viví en el Uruguay no le di mayor importancia a la bandera. Nunca hasta ahora había analizado lo que sentía por ella y su recuerdo lo asociaba a situaciones concretas.

No ha sido rechazo ni olvido.

Quizás el simple echo de crecer nos quita el tiempo de analizar los sentimientos que hacen a la nacionalidad. No digo patriotismo porque el término puede ser confundido con patrioterismo, pero la nacionalidad de una persona es algo que le distingue, que le da un lugar entre millones de seres humanos. Es una marca de nacimiento y para muchos es un orgullo y un derecho del que no reniegan… "no reclamo más honor//ni ambiciono mas fortuna//que morir por mi bandera//la bandera bicolor".

Las naciones tienen banderas. Porque la bandera no representa un gobierno, ni siquiera cobija a un presidente o a un rey; la bandera es de la gente que vive en un país, es el legado que le ha hecho la historia y no distingue a nadie. Es la misma bandera para pobres y ricos, para altos y bajos, para jóvenes y viejos.

Mi bandera representa tantas cosas cuyo entorno se difuminaría y perdería si no fuera porque ella las une: libertad, respeto, derechos, leyes, pero también representa familia, amigos, recuerdos.

Mi país esta muy lejos. Su gente sufre una de las peores crisis económicas de su historia. Su gente, la que hoy lo habita, dentro o fuera de sus fronteras, es la que enjugó en su bandera las lagrimas y aceptó extender las manos para seguir andando.

Hoy mi bandera está tan lejos como para que yo pida prestada la suya a este otro país que también sabe de lágrimas, de miseria, de dolores pero que se ha hecho grande, que mira con alegría y seguridad el futuro y que se distingue entre los pueblos libres por la bandera roja y amarilla, "roja y gualda", como dicen los españoles.

Yo, que me siento tan orgullosa de mi bandera celeste y blanca no me siento menos complacida por haber sido acogida por esta otra del color de la sangre y el oro. Encontré que había muchas banderas formando y sosteniendo su grandeza: la verde y blanca de Andalucía; las amarillo y rojo de Aragón, Cataluña e Islas Baleares; las color cielo de Asturias y Melilla; la blanca, azul y amarilla de Canarias; la negra y blanca de Ceuta; las rojas y blancas de Castilla la Mancha, Cantabria y Castilla León; las estrellas de la madrileña; la de cuatro colores de La Rioja o la roja, verde y blanca de los vascos. Fondo rojo para la de Navarra, con franja amarillas la valenciana y un blanco inmaculado cruzado por una diagonal celeste en la gallega. Banderas que lucen orgullosas sus escudos y que representan la esplendidez de territorios y reinos.

Por todo esto no entiendo que la grandeza de un pueblo soberano se humille ante la intolerancia de unos pocos que sienten que no tienen bandera en la que cobijarse ni a la cual honrar, ¿y si no hay bandera que defender, cuáles serán las metas de grandeza que fijamos a nuestro futuro?

No puede la bandera ser utilizada como panfleto partidario. Homenajearla es darle vida a quienes dieron su vida por los ideales que, regados de tantas lágrimas hoy han dado como fruto esta España que no debería desangrarse en tontas expectativas políticas.


Cuando las fronteras ya no se vigilen con fusiles, cuando los pasaportes sean innecesarios para abrazar al hermano, ese día, más que nunca será la bandera de cada país la que hará grande a las naciones y escribirá con su flamear la historia de cada pueblo.

 

 

Graciela Vera

Almería, en el sur del norte, octubre 2002 

¿ADIOS A LA ALTA VELOCIDAD?

Los Populares no creen en las promesas del PSOE sobre la llegada a Almería de una línea de trenes de Alta Velocidad.

El PP denuncia que se está engañando a los almerienses y que la conexión que habrá será mediante un tren de prestaicones mixto (una especie de Talgo que transportaría pasajeros y mercancías).

PREMIOS DEL FESTIVAL 'ALMERÍA EN CORTO'

PREMIOS DEL FESTIVAL 'ALMERÍA EN CORTO'

CORTOMETRAJE

El cortometraje argentino 'Medianeras', de Gustavo Taretto, fue el
ganador del primer premio y el premio del público del V Festival Internacional
de Cortometrajes 'Almería en corto' que acaba de finalizar.

El argumento gustó a los jueces y al público. El cortometraje muestra de forma inteligente, optimista y atrevida, la soledad del ser humano en la gran ciudad y ofrece a partir de un impecable relato fílmico, puertas de salida a esa soledad.

CORTO SOBRE LA VIDA DE VALENTE

CORTO SOBRE LA VIDA DE VALENTE

Se inició el rodaje del cortometraje ‘El lugar del poeta’, un documental sobre la vida del poeta gallego José Ángel Valente y su extensa relación con Almería.

El rodaje a cargo de la productora ’29 letras’, se desarrollará en sitios como el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, el Desierto de Tabernas, Marrakech y el casco histórico de la capital almeriense donde está ubicada la casa en la que el poeta residió durante más de 15 años.


PARQUE PERIURBANO DE LA MOLINETA.


Vecinos del barrio La Palmera y zonas adyacentes pretenden interesar a las

autoridades para que la zona de La Molineta se convierta en un gran parte periurbano.

El sitio es hermoso pero destacan en él especialmente las vistas que se contemplan.

Un espectacular paisaje que abarca la Alcazaba en primer plano, Cabo de Gata, Sierra

de Gádor….

Los vecinos solicitan que en el nuevo PGOU para la ciudad de Almería, presentado en

octubre de 2005 por el área de urbanismo del Ayuntamiento,e contemple un cambio de

uso de los terrenos reseñados en el plano ydocumentación adjunta, situados en la parte

noreste del municipio entre las conexiones con la autovía de la rambla de Belén y del

enlace norte del cementerio, y su calificación como zona verde para su
acondicionamiento y posterior construcción de un gran parque o zona verde pública.

La reinvindicación vecinal establece:



JUSTIFICACION:

Son múltiples las razones para nuestra petición:

? El actual PGOU contempla esta zona como Sistema General de Espacios
Libres. El avance presentado del nuevo Plan elimina esta clasificación.
Consideramos más acertada la clasificación actual.

? El índice bajísimo de zonas verdes y espacios libres por habitante de
nuestra ciudad, y en especial en nuestros barrios, donde la presión
urbanística ha sido desmesurada, sería más que suficiente argumento para
justificar nuestra petición.

? Es cierto que el nuevo PGOU respetaría las normativas urbanísticas
actuales que contemplan una mayor proporción de zonas verdes por
habitante, pero serían zonas aisladas, sin conexión y en relación con las
unidades de ejecución particulares, que romperían la unidad de la gran zona
verde que siempre hemos pretendido.

? A la escasez general de zonas de esparcimiento de nuestra ciudad, se
une la situación donde están actualmente ubicadas las existentes o
donde se pretenden instalar las nuevas, y vemos que configuran una T
formada por toda la franja costera: playas, puerto, paseo marítimo, márgenes
del río Andarax, pistas auditorio y la Avenida de Federico García
Lorca, sin que haya nada en la zona norte; por lo que no es solo que Almería
tenga una ratio bajísima de zona verde/habitante, sino que los
habitantes de la zona norte de la ciudad, tendremos sin lugar a dudas de las
ratios más bajas de España.

? Además, este espacio verde que se plantea enlazaría la trama urbana y
diluiría la ciudad de forma natural hacia la autovía y Sierra de Gádor,
rebajando la gran presión urbanística que sufre esta zona norte de la
capital.

? A favor de nuestra petición, podemos alegar que este lugar es un
mirador esplendido y casi único en toda la ciudad, del que podríamos
disfrutar todos los almerienses y que a la vez comprende varias vaguadas
cubiertas por una vegetación de pinos, eucaliptos, algarrobos y otros
árboles de gran porte, arbustos como acebuches y azaleas además de
abundancia de plantas aromáticas como el romero y la ajedrea, todos ellos al
resguardo de nuestros habituales vientos, lo que con un mínimo de
inversión podría llegar a convertir este paraje en un maravilloso parque para
la expansión y disfrute de la ciudadanía.

? Pensamos por todo ello, que puede ser un magnifico parque para los
almerienses, donde más de la mitad del trabajo ya se encuentra hecho. Un
parque natural donde poder disfrutar de las especies propias de la
zona, donde podremos aprovechar la masa arbórea aún existente, donde
podremos conocer y ayudar a conservar la infraestructura de riego aún vigente
(balsas, cauces, ...) algunas de ellas en buen estado, infraestructuras
que al mismo tiempo pueden servir para el mantenimiento de la
vegetación nueva que allí se replantara.

? Todas estas razones quedan avaladas por las reiteradas promesas que
históricamente, los diferentes equipos de gobierno que han pasado por
este Ayuntamiento, han hecho a la Asociación de vecinos La Palmera, que
ante las constantes quejas y peticiones de espacios verdes para esta
zona de la ciudad, siempre han ubicado un teórico cinturón verde en torno
a estos barrios, cinturón que poco a poco se ha ido desplazando,
empujado como siempre por la presión urbanística y que ahora, con el próximo
PGOU, desaparecería totalmente si no se tuvieran en consideración las
presentes sugerencias al avance.

Reivindicación presentada:

DESCRIPCIÓN DEL ESTADO ACTUAL Y DE LA ZONA PROPUESTA EN LA SUGERENCIA

El vigente P.G.O.U. contempla unas zonas verdes en los terrenos
situados al sur del vial de intercomunicación de barrios, ubicado en la zona
noreste del municipio entre el final de la Rambla de Belén y el enlace
norte de la autovía.

Centrándonos en la parte más occidental de esta zona, en lo reflejado
en las hojas 7-35; 8-35; 7-36 y 8-36, el trazado de este vial parte de
la redonda de la gasolinera de Rambla Belén en dirección Este, para
cambiar a Norte a la altura del Colegio Goya y del final del Camino Cruz de
Caravaca. El terreno existente en la zona es muy abrupto: a la derecha
de la Rambla existen unos cortados a plomo de unos 20 metros de altura;
el trazado previsto supone un gran desmonte de terreno rocoso y la
realización de puentes para salvar las vaguadas existentes.

Los terrenos contemplados como zonas verdes y reflejados en el plano
adjunto están integrados por lo que el P.G.O.U. denomina SGEL y por la
zona verde del SUP-AMA-1-802. Esto Supone una superficie de 88.700 metros
cuadrados en el ámbito situado entre la Rambla de Belén y el Camino
Cruz de Caravaca.

PROPUESTA

La zona verde propuesta se fundamenta en un cambio de trazado del
mencionado vial.

Partiendo de la misma redonda de la gasolinera se toma dirección norte,
para pasar por los terrenos situados aguas arriba de la “Balsa de los
cien escalones” y tras virar a levante volver al punto de unión con el
camino Cruz de Caravaca. Con este trazado se aprovecha una trinchera
existente en los acantilados junto a las cuevas-almacén de propiedad
municipal, consiguiendo un doble efecto: producir un menor impacto visual,
posibilitar un trazado de menor coste económico al ser necesario menos
desmonte de terreno y evitar los puentes. También se integran las
actuales cabeceras de barrancos que en forma de Y se sitúan al Norte del
cortijo de los Góngora, en ellos existen árboles de gran porte e
infraestructuras hidráulicas que por sí mismo justifican su salvaguarda.

El área propuesta supone una superficie de 198.500 metros cuadrados.

Una actuación más ambiciosa deberá integrar en esta zona verde el resto
de terrenos situados en la cabecera de los barrios Araceli y Piedras
Redondas, así como la franja de terreno entre el vial de comunicación y
la autovía. Con ello se conseguiría un gran parque peri urbano,
transición natural entre la trama urbana y la autovía.

 

MIS OTROS WEBLOGS

 

 

http://tratado-de-1870.blogia.com/

Se refiere a un Tratado Internacional firmado entre España y Uruguay y que la primera pretende no cumplir.

http://graciela.blogia.com/

Aquí he dejado volar la imaginación.

A pesar de que los hoteles de la provincia de Almería contabilizaron el pasado mes de abril un total de 398.466 pernoctaciones, un 32,43% más que en el mismo mes del año anterior y que el número de viajeros alojados en los establecimientos hoteleros almerienses ascendió a 115.733, superando en un 27,80% a los registrados en abril de 2005, el sector hotelero se ve amenazado por la competencia de Europa del Este.


Del total de viajeros hospedados en los hoteles almerienses en abril, 95.102 fueron españoles y el resto, 20.631, extranjeros. Las pernoctaciones alcanzaron las 315.425 en el caso de los turistas españoles mientras que 83.041 correspondieron a turistas extranjeros.

La estancia media se situó en los 3,44 días y, en el caso de los viajeros extranjeros, llegó hasta los 4.

Estos datos podrían avalarse como positivos en el incipiente desarrollo del turismo local si no fuera que los empresarios dan la voz de alarma y señalan a los países del este europeo (los últimos en ingresar a la Unión Europea) que ofrecen una oferta similar: turismo de sol y playa, a más de presentar valores culturales novedosos a precios más bajos.

En esta competencia, algo inesperada pero que, surgida no se puede obviar, el sector hotelero será el más perjudicado, seguido por el del comercio.

2 06 06

RECORD DE RECAUDACIÓN

 

La Recaudación de la Seguridad Social en la provincia de Almería superó en el pasado año los 1.000 millones de euros.

La razón es el alto número de afiliados registrados en la provincia durante el año 2005.

Este número de afiliados ha continuado en aumento durante este año 2006, por lo que es previsible que Almería siga batiéndo récords. En el mes de abril pasado se superaron los 100 millones de euros de recaudación.

2 06 06

 

SUBE EL PARO

Mientras el número de parados ha descendido en todo el territorio nacional, Almería vuelve a ser la provincia española con la mayor subida interanual del paro, situándose éste en un 20% por encima del mismo mes del año anterior, con un incremento total de 4.155 parados más. Además, se da la curiosa circunstancia de que en mayo de 2006, Almería ha sido la única provincia española en aumentar sus niveles de desempleo con respecto al mes de abril, concretamente en un 0,67%, lo que corresponde a 165 parados más.