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VIVO EN UNA BABEL

VIVO EN UNA BABEL

Vivo en una Babel
entre sueños y frustraciones,
donde la puerta se abre
y el rostro que me cruzo
escapa del tiempo.
Él llegó ayer, hoy,
un día que ya no recuerda,
balbuceando en otro idioma,
con sed de oportunidades,
harto de miedos y fracasos.

Vivo en una Babel
con puertas de nombres desconocidos,
donde al lado vive un extraño
y el timbre no llama a nadie.
¡Son tan diferentes
en su universal igualdad!
Ojos tan claros
como el mismo cielo,
tan oscuros
como la noche que ya no temen,
tan grises
como el día
en que les negaron la oportunidad.

Vivo en una Babel
de nombres que no riman,
de acentos que no entonan,
de risas que no se atreven.
Subo en el ascensor
y solo veo su cabeza gacha,
su hambre de ser alguien,
su miedo a ser visto.
Si pregunto no me entiende,
si me entiende no me lo dirá,
y cuando me lo diga, ya no importa.

Vivo en una Babel estática,
enroscada en su movilidad;
desde sus balcones
veo otra Babel, plena de vida,
inmovilizada en el tiempo

             Graciela Vera

Imagen: La tour de Babel, pintura de Pieter Bruegel

VIRGEN DEL MAR

VIRGEN DEL MAR

Las olas acunaron tu sueño
de horizontes y profundidades,
reina andaluza de moreno rostro,
Del Mar y desde el mar llegaste,
inmigrante en tierra de emigrantes,
Madre de Dios,
desde la Alcazaba a las salinas del Cabo
tus hijos elevan sus plegarias,
tarantos y peteneras,
lluvia de flores a tus pies,
Virgen de espumas y corales
acoge bajo tu manto
a quienes vienen a tu Almería,
tú que conoces de viajes,
de arraigos y de esperanzas.

               Graciela Vera

ESE GITANO

ESE GITANO


                           Dedicado a la maestría de Tomatito, que lleva
                                         en su guitarra la esencia de Almería

Los dedos arrancan
gemidos,
tímidos estertores,
gritos roncos,
caricias suaves
que escapan impacientes
desde las cuerdas de tu guitarra,
llenando el espacio de duendes
que elevan corcheas y semifusas,
desde la Chanca a la Alcazaba,
notas que tiemblan,
sufren,
viven,
despeñándose hacia Pescadería,
en un aluvión de cuevas y colores.
Música escrita
en un pentagrama de gredas petrificadas;
el Mare Nostrum se hizo garza
para brindar por tu sed de triunfos.
Naciste con alondras en las manos,
recibiste la bendición
de las uvas morenas,
que con su jugo tiñeron tu piel
y despertaron a los vientos
que desde el vientre te llamaron:
¡Gitano!


             Graciela Vera

TORERO

TORERO

Las zapatillas de baile trazan los pasos de una coreografía de incierto final.

Traje de luces, capote y montera, se viste el alma de magia y el cuerpo de arco iris.

Anagrama de fiesta brava, cuando el bruto embiste los pitones se enamoran de la muerte.

El desplante arranca la ovación, en las gradas vuelan mil palomas y en el ruedo la vida deja de tener dueño.

Mantillas y peinetas, rojos, al pelo los claveles, en la arena el ocre, color de la sangre.

El aplauso se hace pasodoble y el brindis entrega.

Torero, estás solo con tu destino.

                                                                            Graciela Vera

SUEÑO ALBAHARÍ

SUEÑO ALBAHARÍ

Sueño de ayer,
de la Albaharí mora,
cuando Adberramán buscara
su favorita en escondidos harenes.
Hermosas esclavas
suplican por su amor,
de eternas noches
a días de hoy  presentes.
La Alcazaba  resplandece
envuelta en pasados oropeles,
mientras la luna de febrero
cobija cien odaliscas,
danzando por placer
sobre las Murallas del reino de Hairan.
El ojo avizor descubre frágiles huellas
que dejan los desnudos pies,
temblorosos en su paso etéreo.
Ante resplandores de auroras,
callan las chirimías, clama el almuédano,
escapan los cuerpos envueltos
en liviandad de tules,
seres que en supremo esfuerzo
huyen hacia el destino
del conquistador expulsado.
Llora la fortaleza vacía,
se difuminan los gruesos tapices,
sobre los muros desnudos
se desgranan preciosas joyas
y los amores se esconden del sol
escapando hacia pasados bayyanies.
Alma de la España morisca,
de Isabel y Fernando el Pendón,
 Almería reclama para si,
orgulloso  presente cristiano.

                          Graciela Vera

SOÑANDO EN TERREROS

SOÑANDO EN TERREROS

Disquisiciones sobre un cuadro de mi ‘marío’
                                      Porque tu sueño de hombre
                                                sea mi sueño de amante.

Las cuevas ascienden por la ladera,
Vista Bella se empapa de pinceladas
y en la luz de una mañana sin recuerdos
el lienzo guarda mil recuerdos sin mañanas.

Hogares escavados en el cerro,
a la cala arriba en olas
un tesoro de sal y yodo mediterráneo,
mientras Terreros se despereza
envuelta en brisas y en algas.

Busco tu sombra, caminando el alba,
niego amores que no me pertenecen
y creo pasados, solo para nosotros.
¿Seremos acaso esas dos rocas
que junto al mar desafían la tempestad?

¿Qué lugar me destinó
el pincel que tu mano guió?
tus sueños de veranos
se enraizaron en mis inviernos;
no lo sabíamos pero un día

mañana… quizás ayer…
en Terreros besaré tus labios.

                                   Graciela Vera
               

ALMERÍA BOMBARDEADA


Un plato para el obispo,
un plato triturado y amargo,
un plato con restos de hierro,
con cenizas, con lágrimas,
un plato sumergido,
con sollozos y paredes caídas,
un plato para el obispo,
un plato de sangre de Almería.

Un plato para el banquero,
un plato con mejillas
de niños del Sur feliz,
un plato con detonaciones ,
con aguas locas y ruinas y espanto,
un plato con ejes partidos
y cabezas pisadas,
un plato negro,
un plato de sangre de Almería.

Cada mañana,
cada mañana turbia de vuestra vida
lo tendréis humeante
y ardiente en vuestra mesa:
lo apartaréis un poco con vuestras suaves manos
para no verlo,
para no digerirlo tantas veces:
lo apartaréis un poco entre el pan y las uvas,
a ese plato de sangre silenciosa
que estará cada mañana,
cada mañana

Un plato para el coronel
y la esposa del coronel,
en una fiesta de la guarnición,
en cada fiesta,
sobre los juramentos y los escupos,
con la luz de vino de la madrugada
para que lo veáis temblando y frío sobre el mundo

Sí, un plato para todos vosotros,
ricos de aquí y de allá,
embajadores, ministros,
comensales atroces,
señoras de confortable té y asiento:
un plato destrozado,
desbordado,
sucio de sangre pobre,
para cada mañana,
para cada semana,
para siempre jamás,
un plato de sangre de Almería,
ante vosotros, siempre


                Pablo Neruda
Tercera Residencia. España en el corazón

CALDERA: 'LOS DATOS ECONÓMICOS DE ALMERÍA SON IMPRESIONANTES'

CALDERA:  'LOS DATOS ECONÓMICOS DE ALMERÍA SON IMPRESIONANTES'

El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, tuvo un encuentro con la Asociación de Empresarios de la Provincia de Almería, ASEMPAL.

El titualar de la Caretera elogió los datos económicos de los últimos años en Almería, a los que calificó de 'impresionantes', en todos los indicadores. Destacó que la provincia supera la media nacional y en este sentido es en el que animó a seguir trabajando.

Caldera dijo que no dejan de sorprender los datos sobre creación de empleos ya que en los últimos años se han empleado a casi 60.000 personas en la provincia, cifra que supone un crecimiento del 22 por ciento y que en este caso, dobla la media nacional al situar el porcentaje de creación de empleo en un 10 por ciento con lo que se está llegando a los 300.000 empleos en los que, en otro dato importante, hay mucha similitud entre el empleo femenino y el empleo masculino.

Los datos que el ministro también señaló como muy satisfactorios refieren a la creación en la provincia de 2.500 nuevas empresas en el año pasado, 7 por ciento más de las que había y nuevamente superando el incremento medio nacional que es del 4 por ciento.

Caldera también dijo que 'hay un gran dinamismo empresarial, una pujanza económica y un incremento del empleo, pero sigue habiendo necesidades sociales. Y es que en esta provincia hay muchas pensiones mínimas -más que la media nacional- muchos salarios bajos, 'familias con pocos recursos para ascender y facilitar mañana una calidad de vida a las personas mayores que han trabajado mucho para darlo todo a sus hijos', destacando en este sentido la tarea que viene haciendo el Gobierno Central beneficiando con una política socio económica especial a ésta y otras zonas similares de España.

 

CUANDO LA GUITARRA SE HACE MAGIA

CUANDO LA GUITARRA SE HACE MAGIA

        Entrevista a
JOSÉ FERNÁNDEZ TORRES “TOMATITO”


El público expectante parece evitar hasta la respiración, para que ni siquiera la exhalación del aire pueda interponerse al sonido magistral que inunda el auditorio.

Sobre el escenario una melena rebelde intenta distraer las miradas de los dedos que extraen de las cuerdas de la guitarra duendes, que liberados se transforman  en notas musicales. 

El silencio se convierte en estruendosa ovación cuando el ‘eón’ deja su reino para volver a ser el ‘gaché’ que se siente cómodo entre amigos, tímido ante el éxito en que se ha convertido su ascendente carrera artística.

José Fernández Torres es un triunfador. Entre el niño que aprendió a jugar enredando sus correrías entre Pescadería y La Chanca y el chaval que asombraba con la ductilidad de su guitarra al público aficionado al flamenco, no hubieron páginas que traspasar en el cuaderno de bitácora de un predestinado.

Su verdadero nombre le sirve para camuflar su presencia ante la vorágine de la fama.

Para el mundo José es “Tomatito”; como es Tomatito para los amigos, para su público y para la prensa.


  

      ESE GITANO
 
                        Dedicado a la maestría de Tomatito, que lleva
                      en su guitarra la esencia de Almería
Los dedos arrancan
gemidos,
tímidos estertores,
gritos roncos,
caricias suaves
que escapan impacientes
desde las cuerdas de tu guitarra,
llenando el espacio de duendes
que elevan corcheas y semifusas,
desde la Chanca a la Alcazaba,
notas que tiemblan,
sufren,
viven,
despeñándose hacia Pescadería,
en un aluvión de cuevas y colores.
Música escrita
en un pentagrama de gredas petrificadas;
el Mare Nostrum se hizo garza
para brindar por tu sed de triunfos.
Naciste con alondras en las manos,
recibiste la bendición
de las uvas morenas,
que con su jugo tiñeron tu piel
y despertaron a los vientos
que desde el vientre te llamaron:
¡Gitano! 
                                Graciela Vera

                                                             

Nació en Almería en 1958 acunado por guitarras flamencas. Nieto del recordado ‘Tomate’ de él y de su padre, que fuera conocido como ‘el hijo del Tomate’, el mundo del espectáculo nunca le fue ajeno: abuelo, padre y tío, el cantaor ‘Niño Miguel’.

En Almería el niño convirtió una guitarra en mucho más que su juguete preferido. A los diez años ya subía a los escenarios. A los doce, por motivos familiares se trasladó a vivir a Málaga, lugar donde el ya adolescente comenzaría a ser conocido.

Acompañó con su guitarra a muchos nombres de primer nivel en el mundo flamenco y el que Tomatito tocaba como los dioses debe haberse corrido como un reguero de pólvora porque tuvo entre su público al mismísimo Paco de Lucía.

Como el mismo lo dice, la muerte de Camarón lo dejó como un niño huérfano.

Muchas veces del dolor emerge lo mejor de cada ser y en Tomatito la pérdida del amigo significó un espectacular crecimiento como artista.

Su música se oye con igual embelezo en los ‘tablaos’ flamencos y en los más selectos ambientes de la música culta. Se le aplaude en España y en el mundo. Japón, Suiza, Francia, Alemania, Turquía se han rendido ante su arte.

Artistas de la talla de Frank Sinatra y Elton John lo buscaron para que les acompañara en sus conciertos en España.

Podríamos escribir párrafos y párrafos de un joven triunfador que no olvida sus raíces y que siempre que puede vuelve a su Almería natal, tiene su casa de descanso en Aguadulce, a un paso de los barrancos que enmarcan la Chanca.

Sin embargo nadie mejor que el propio protagonista para hablarnos de sentimientos y proyectos.


 

        LA ENTREVISTA

Nos han contado de un niño que tocaba la guitarra como los dioses por las calles de Almería, ¿Qué recuerdos tienes de esa época?

- “Tuve una niñez maravillosa. Mi padre era músico en la Banda Militar.
Pasé mis primeros años muy feliz en mi barrio: la Chanca, de Almería, rodeado de hermanos, que somos muchos; mis primos y primos… que son todavía más.
En aquellos tiempos jugaba con la guitarra como si fuera un juguete pero ahora me doy cuenta que esos primeros intentos iban en serio, aquello me fascinaba por encima de cualquier otro juguete”.
 

¿Qué sentiste el día que Pepe Sorroche te presentó, como quién dice, en la ‘sociedad flamenca almeriense’?
- “Me sentía avergonzado. Yo era un chaval muy cortado e introvertido aunque me gustaba la idea de tocar para acompañar el cante”.

 ¿Cómo surge esa música tuya?

- “De oído siempre. No tengo estudios formales de teoría musical a pesar de los esfuerzos de mi padre ¡pobretico! que me animó siempre a más no poder.
Mis estudios se basan en la experiencia, el estudio en casa, escuchar y muchas, muchas horas tocando a diario”.
 
¿Cómo le explicaríamos a los lectores la diferencia entre un guitarrista y un concertista? 

- “Son dos retos distintos. El acompañamiento es tan digno como ser solista pero hay que sentir las vibraciones del cantaor o cantaora… seguirle su discurso… escuchar lo que ocurre en el fondo de su ser.
Como solista soy mas libre, aunque la responsabilidad es mayor. Hace ya varios años que cuento con un grupo genial que me entiende muy bien y creo que hemos montado un concierto interesante, no solamente a nivel sonoro sino también a nivel visual y creativo”.

Es algo que no dudamos. Hemos visto el espectáculo. Hemos vibrado con su música como solista y la hemos degustado como acompañante, simplemente que nos queda una duda y nadie mejor que el propio Tomatito, que salta con igual limpieza de una taranta al ritmo del jazz, para respondernos.

¿Cuál es tu estilo?

-“Mi estilo fundamental lo marcó José Monge Cruz ‘Camarón de la Isla’.
Soy incondicional de Paco de Lucía porque cambió para siempre el concepto intrínseco de la guitarra flamenca y sigue siendo para mí,  el no va más.
En cuanto a influencias externas, me siento identificado con las músicas del mundo árabe y he tenido la suerte de escuchar, e incluso tocar con grandes figuras de esa esfera”.
El Jazz es un mundo que por defecto abre el oído a una gama de posibilidades armónicas enormes en cuanto a la improvisación, no solamente porque conozco de fondo la obra de Wes Montgomery, Pat Metheny, George Benson, Django Reinhardt, por citarte a cuatro figuras muy diferentes en su ideología ‘guitarrística’, sino también por el legado de grandes leyendas como Miles Davis, Charlie Parker, Mingus y todos esos genios.
Mi amigo argentino Luis Salinas me ha animado e inspirado mucho en esa dirección.
Luego,  el trabajo con Michel Camilo me permitió salir de la rigidez rítmica del flamenco, entender mejor el concepto latino, el bossa nova… en definitiva todo lo que escucho e incluso cada vez que coincido en un evento con gente de otros estilos, estos se quedan de algún modo en mi memoria subconsciente.
Pero dicho esto, mi lema es: “un flamenco tiene que tocar flamenco” y como eso es lo que yo soy, me permito el lujo de explorar, tentar, observar, coger prestado sin pretender en ningún momento desviarme de mi identidad propia”.
 
 Nos preguntamos cuántas veces le habrán hecho la misma pregunta, pero no hacerla dejaría inconclusa esta entrevista.

Queremos justificarnos pensando que quizás nuestro lector sea un público que recién abre la puerta para entrar a este subyugante mundo del ‘jondo’, que tal vez el flamenco sea una asignatura nueva pero sabemos que serán muchos más los que ya conocen esta parte de la historia.

¿Qué fue Camarón para la música flamenca y qué representó para ti?

- “Esa huella divina la llevaré toda la vida. Camarón fue quién me buscó con 15 años; me llevó con él a Sevilla, a Cádiz, a Madrid. Hay una frase en mi página web que dije una vez y es verdad: en Almería, que es como nacer en el cielo, y él me bajó a la tierra, habiendo guitarristas
No sé cómo se fijó en mí, y me cogió con sus manos del cielo
 y me dejó así suavecito en la tierra.
Yo siempre estaba a gusto cuando le tocaba a él (...)
Y cuando lo escuchaba a él, por muy mal que estuviera,
 yo perdía mi guitarra, me engloriaba de su música
y me daban escalofríos..
 

Tu repertorio tiene músicas de distintos estilos pero siempre aparece una identificación, incluso cuando parece muy sutil, con el flamenco. ¿Existe, y si es así, en que grado, esa identificación o somos, tal vez el público, los que creemos encontrarla por encima de los ritmos?
 
- “Soy un privilegiado que ha bebido de una de las fuentes mas ricas y abundantes. Pero sigo escuchando a Sabicas, a mi tío Miguel, a los antiguos, y no dejo de sorprenderme. Los jóvenes de hoy día tienen a Camarón y a Paco como referencias pero no hay que dejar de estudiar a Tomás, a Fernanda que es la reina, a Manuel Torre y a todos los que han aportado las pautas básicas del flamenco puro.
También hay otras fuentes ahí fuera. El flamenco es sólo un estilo dentro de un sinfín de propuestas musicales y rítmicas. Hay que ser consciente de los paralelos que existen entre el jazz, blues, gospel, con el flamenco, sin olvidar que nos tienen mucho que enseñar las músicas improvisadas
o las que no se estructuran sobre los formatos armónicos europeos”.

No podemos menos que sonreír ante su premisa:

- “Mente abierta, oído abierto y corazón abierto.
Trato de tener presente este lema”

¿Podemos entonces definir la música que interpreta Tomatito o se hace necesario hablar de los ritmos que interpretas?

- “Mi responsabilidad como flamenco es tocar flamenco. Aunque parezca una tontería, estoy cómodo con mis raíces y la pureza que me confieren por naturaleza.
Estoy igual de cómodo con la experimentación y el cruzar barreras de vez en cuando; entonces, si quiero tocar Albéniz o Piazzola, me permito ese lujo.
La huella de Camarón es imborrable y la llevaré siempre.
Como guitarrista, ahora soy consciente de que la ‘bajañí’ es universal y habla todos los idiomas y mi responsabilidad es mantener vivo el dialecto flamenco”.

 ¿Qué opinas de la mezcla de ritmos?

- “¿La mezcla de ritmos? Toda la música flamenca es una mezcla de ritmos e influencias. Nadie sabe con certeza su verdadero origen”.

¿Crees que el concertista y el guitarrista gitano comparten el mismo duende?

- “El factor racial creo que se palpa más en el cante. Entre los jóvenes admiro tanto a la nueva camada gitana como Potito y esa voz prodigiosa de Cigala. Entre los mayores muero con Pansequito, El Torta, Luis el Zambo… he llorado escuchando a Remedios, la Susi y… de Fernanda ¿pa’ que te voy a hablar?.
En la guitarra y el baile se puede tener duende seas quien seas. No viene conferido por los genes”.

Hablemos de Camilo y de Benson. ¿qué destacarías de tu relación personal y laboral con ellos?

- “Por los dos siento una admiración profunda.
La comunicación es más difícil con Benson porque yo no hablo inglés pero la experiencia de tocar con él es inolvidable porque es una persona enamorada de su instrumento como yo.
Con Camilo llevamos bastantes años desarrollando nuestra colaboración; es un maestro maravilloso… este mes nos vamos a ver aquí, en España, para hablar de SPAIN II”.

 ¿Eres consciente de que el mundo se extasía con tu arte?

- “Hombre!!,  el mundo entero todavía no, pero cada vez que visito un sitio nuevo me quedo alucinado con el calor del público, la bienvenida tan familiar además del nivel de entendimiento del flamenco que es cada vez mayor”.

Cuántos discos has grabado y cuántas copias crees que has vendido?

- “En solitario 4 o 5; colaboraciones, un montón. Con Michel Camilo uno y quizás grave otro más en el futuro. En cuanto a las ventas, no controlo los números, no me interesa el lado comercial de mi producto
  
A más de la reciente medalla de plata de la República Italiana que te fue concedida recientemente, ¿qué otros premios has recibido? 

- “Tengo algunos. Te diré que uno de los hitos más importantes de la historia del flamenco es el reciente otorgamiento a Paco de Lucía, del premio Príncipe de Asturias, el cual dedicó al sector en general.
El verdadero premio para mi es poder trabajar haciendo algo que me encanta”.

 ¿Cuándo comienza tu próxima gira y a dónde te lleva?

 - “Tengo varias. Estaré en las Antillas Francesas, en Suiza y posiblemente en primavera estaré por Sud América.
Estamos también tratando de cerrar Holanda, Bélgica y Francia para el próximo otoño”.
 

Al leer la respuesta anterior de Tomatito, debemos considerar las estaciones en cada uno de los hemisferios. Es muy probable que en su gira por América del Sur visite Uruguay, pero eso será en el otoño austral.

¿Qué repertorio llevarás a esas giras?

- “Casi seguro que el concierto flamenco ‘Aguadulce’ que presento en septeto. Ahora canta conmigo mi hija Mari Ángeles. Es un concierto que mezcla temas antiguos con algunos nuevos del último disco”.


¿Crees que el público internacional interpreta el flamenco puro?

- “Si, por supuesto. Cada vez lo noto más. Yo creo que el público no español se identifica más que nada con esa emoción tan descarada y libremente expresada que tiene el flamenco.
Es curioso ver la mezcla de personas que vienen a mis conciertos. Hay de todo, desde intelectuales hasta gente que ni lee. Es igual, les pido que tengan’ mente abierta, oído abierto y corazón abierto’ porque en el flamenco hay mucha belleza”.

Y vaya si sabemos que no es necesario ser gitano para vibrar con los quejíos del jondo; no hay que haber nacido en Andalucía para sentir hervir la sangre con ese, como dice Tomatito, desparpajo que tiene el flamenco, que lo universaliza sin quitarle esencia.

A pesar de haberte ido de Almería siendo aún un niño, siempre te has identificado plenamente como hijo de esta tierra ¿Qué es Almería para ti, Tomatito?

- “Es el lugar donde me siento yo mismo. Mi casa. Donde están mis niños y mi familia. Almería es la joya de Andalucía… por lo menos para mí”.

Y para nosotros que nos hemos enamorado de esta tierra fértil en su descarnada aridez, de sus ocres y de sus vientos, de sus cantes y de la guitarra de un prodigioso que una vez, ‘mi marío’ quién firma como El Juglar del Río Almanzora calificó como ‘un verdadero tomate raf’,  en un paradigmático ejemplo del  mejor producto salido de los invernaderos de Almería.

Tomatito es sin lugar a dudas el mejor exponente de una ciudad que vive el arte y aplaude a los grandes.

Graciela Vera

Almería, el sur del norte, noviembre 15 de 2004

JOSÉ LUIS RUZ, UN ARTISTA CON PERSONALIDAD

JOSÉ LUIS RUZ, UN ARTISTA CON PERSONALIDAD

Vive en el paisaje que plasma en sus lienzos. Se esconde en la sencillez de una elaborada imagen y desde la extraña –porque simula emerger del suelo- luz conque lo ilumina parece arrastrarnos para terminar nosotros también formando parte de la trama: viviendo el pensamiento del creador.

 

La pintura de José Luis Ruz juega con la luminosidad bajo un cielo falto de refulgencia, movimiento con el cual el artista logra resaltar lo que quiere: el paisaje.

 

Campos, pueblos, montañas, cañadas representan la esencia misma de su tierra adoptiva.

 

Llegó a Almería desde Madrid con una escuela ya formada en mente pero tampoco él pudo escapar a la influencia indaliana quizás, porque más que otros está ligado por lazos familiares al que fuera el ideólogo de este movimiento, el inolvidable Jesús Perceval.

 

Pero José Luis Ruz brilla por méritos propios. Su obra tiene personalidad y en ella encontramos valores muy definidos y no muy comunes

 

Nos dice que casi siempre pinta paisajes, no obstante no se siente encasillado en la temática ya que también pinta retratos, composiciones, dibujos, ilustraciones para libros y como artista completo también grabados.

 “Huyo de las ciudades grandes, de los pueblos importantes e incluso, cuando voy a un pueblo lo camuflo. Le quito importancia porque hago que prime el entorno, el campo sobre el propio pueblo y entonces el pueblo se queda allí… camuflado, absorbido por el campo… yo pienso que el paisaje debe ser lo más modesto posible.” 

Encontramos a José Luis Ruz exponiendo en la galería Argar de Almería en la segunda quincena de marzo. Los cuadros prolijamente colgados de las paredes trasmiten tranquilidad. Colores pasteles, luces difuminadas que se integran a un especial fulgor que el pintor hace surgir de los mismos trazos conque nos trasmite el sosiego del entorno.

 Nos detenemos más de una vez frente a cada cuadro. Hay profundidad, hay belleza y existe esa sensación de paz que Ruz quiere trasmitirnos en palabras. “El tipo de cuadros que pinto no son para competir… yo siempre pretendo trasmitir mucha serenidad y eso está un poco reñido con la competición”.  

No obstante que concurre muy poco a concursos, tiene en su haber premios como los obtenidos en exposiciones internacionales Dalí, en la feria de Almería y otros que deberíamos buscar en archivos porque la modestia del artista es notoria.

 Comenzó a pintar desde muy pequeño; “Recuerdo el primer cuadro que hice a color…, tendría yo siete años. Hice un molino de agua…, un molino de dos ojos que para mi posiblemente era un misterio y por eso es lo que primero dibujé… lo conservé hasta hace pocos años pero en una de las fogatas lo perdí.” 

Nos quedamos pensando en cuántas cosas importantes se convertirán en cenizas en momentos de apresuramiento. Pero no nos podemos distraer recreando ideas porque José Luis Ruz no se detiene y ya está proyectando su próxima exposición que será en Sevilla en un año o año y medio.

 

Presentará paisajes sevillanos y nos cuenta que ya tiene cinco cuadros terminados para exponer en la misma. Ahora comenzará su labor para completar una colección digna de ese evento.

 

Cuadros que como muchos otros, seguramente comenzaron a perfilarse en apuntes sin color dibujados sobre el capó de su automóvil. Nos descubre su secreto, esos, sus paisajes comienzan por ser bocetos que trasmitirá más tarde al lienzo; incluso en alguna ocasión la fotografía ayuda al recuerdo pero es poco el apoyo que necesita la memoria de quién ha logrado que el color se empape en la retina al punto de que al pasarlo al lienzo haya muy poca confusión.

 “Es así, me confundo muy poco porque es importante impregnarte y al final terminas tú impregnándote de los colores y es como si tú le pusieras los colores al paisaje”.  

¿Y por qué de tus colores desaparece el azul tan característico del cielo almeriense?


Cuando trato el cielo no lo trato con nubes completas ni le doy importancia al color. El añil es muy agresivo y trato de evitarlo siempre, incluso cuando quito las nubes… entonces detrás de las nubes hay otro tipo de color de cielo porque no me interesa el que realmente tiene”. “El cielo, cuando tiene mucha claridad se convierte en un elemento agresivo y desvalora todo lo que tiene a su alrededor. No contribuye al ‘éxito’ del paisaje, lo que hace es quitarle el protagonismo. Entonces yo creo que le hago un favor al paisaje que es mi protegido, que es mi favorito.” 

El crítico de arte, Juan García Bellver, define su técnica expresando: ‘Consigue, no sé si proponiéndoselo, un logrado contrapunto entre el cielo y la tierra. … Su indiscutible vocación paisajística le permite apreciar los detalles inaprensibles de la naturaleza con pinceladas breves y precisas, entonadas y seguras, evitando toda estridencia colorista y rehuyendo elementos más o menos efectistas. Todo resulta espontáneo y grato como la naturaleza misma, sabiendo captar toda su plenitud plástica.’

  UNA EXPOSICIÓN PARALELA 

Una exposición paralela a la del pintor nos permitió disfrutar del dibujante. Una serie de ilustraciones que forman parte de un trabajo realizado por encargo de la Autoridad Portuaria y recrea la historia del puerto de Almería desde la época de los romanos.

 

Muchos siglos, tantos que para no errar en su trabajo José Luis Ruz debió convertirse en experto en muchas artes.

  “Ha habido muchos hitos importantes durante el transcurso de la historia y he tenido que documentarme y, aunque lo digo un poco en broma, me he convertido en experto en historia, en sastrería… porque… si son los ingleses los que atacan no los voy a vestir de rusos y entonces tuve que ver como era el uniforme de la marina inglesa en 1704 para vestir esos marineros que están bombardeando la ciudad… después en la llegada de Isabel II los uniformes son otros…” 

Y dice bien, se transformó en sastre y en historiador y entonces a su comentario de que ese trabajo le dio muchas satisfacciones nosotros podemos agregar que le entendemos porque, al fin y al cabo no es más que la satisfacción de saber que algo está muy bien hecho.

 

                                                                                                                                                                                           Graciela Vera

                                                                                                                                             Almería, en el sur del norte a 31 marzo 2004

FUEGO Y LUNA

FUEGO Y LUNA


Fuego y luna, gala sin igual que juega este año con la magistral interpretación de un astro espectacularmente cercano.

El 21 de junio*el hemisferio norte celebra el día más largo del año y lo hace de diferentes maneras pero siempre cortejando divinidades y seduciendo fantasías. *Esta fecha es la típica pero algún año el solsticio puede caer un día antes o después, cosa que ocurre por las variaciones de los calendarios.


En las regiones septentrionales del planeta quienes tienen la dicha de estar allí en esta fecha, pueden presenciar un cuadro de increíble belleza: el sol de media noche.

En España la llegada del verano se celebra en la Noche de San Juan, otro ejemplo de esa mixtura tan común en el pueblo español entre lo cristiano y lo pagano.

Se conmemora el nacimiento de San Juan Bautista obsequiando a las hadas y deidades de la naturaleza, con el fuego de la vida.

La fiesta del solsticio de verano tiene tantos años como la misma curiosidad de la humanidad.

Los antiguos llegaron a creer que el sol terminaría por extinguirse ya  que a partir de esta fecha los días comienzan a ser más cortos.

De esta creencia emanan ritos de fuego, de toda clase, con los que ofrendaban sacrificios al sol pidiéndole que no les abandonara.

Se pretendía representar el poder del astro rey y ayudarle a recuperar sus fuerzas.

Con el tiempo comenzaron a encenderse fogatas en las cimas de las montañas y en todo lugar poblado y más tarde empezaron a realizarse procesiones con antorchas.

En algunos lugares se arrojaban ruedas ardiendo, atravesando los campos, desde lo alto de las colinas. Se creía que así se obtendrían mejores cosechas.

Era común que se bailara y saltara alrededor del fuego como forma de purificación y protección contra las influencias del demonio.

También se creía que era una forma de asegurar que el sol renacería.

Científicamente estamos hablando de uno de los dos momentos  del año en el que la distancia angular del Sol al ecuador de la Tierra es máxima. Es el de verano para el hemisferio norte,  cuando el eje de la tierra se inclina 23,5 grados hacia el astro.

Para el hombre, que siempre encontró misterios desentrañables -por imposibles de descifrar o porque no deseaba romper la magia al hacerlo-,  ésta era la noche en la que los dioses estaban prestos a oír sus voces pidiendo por la fecundidad de la madre tierra y de los propios hombres; el momento en el que se debía comenzar a guardar alimentos para soportar el largo invierno que se avecinaba.


  LA NOCHE DE SAN JUAN

Una noche de leyendas fantásticas, cuando las puertas de un mundo encantado se abren para permitir que los privilegiados visiten castillos, grutas y palacios, con el poder de liberar de sus prisiones a las reinas y princesas cautivas por el poder de un embrujo.

La noche en la que nos visitan los duendes; los tesoros se renuevan en las entrañas de la tierra, las plantas medicinales recogidas en el día anterior duplican sus propiedades curativas; el rocío cura ciento y una enfermedades y  los helechos florecen al sonar las doce campanadas.

Noche de leyendas y de desafíos…

si entierras un haba y la vas a ver a la medianoche de San Juan, ésta florecerá;
… el Bautista ha bendecido esta noche las aguas y si te lavas en una  vertiente rostro y cabello te mantendrás joven y bello.
… si a las doce miras la luna y luego la higuera, la verás florecer.
… si en la noche de San Juan miras el espejo verás al diablo.

Miles de leyendas se superponen.

Las jóvenes abrazaban a quién querían por esposo porque se decía que el primero al que rodearan con sus brazos pasada la medianoche las desposaría. No sabemos cuantas quedaron solteras.

Si alguien pretendía aprender a interpretar la guitarra, nada mejor que llevarla esa noche debajo de la higuera o a un cruce de caminos y con seguridad el diablo en persona sería su maestro y el alumno alcanzaría maestría

Mitos que ahora nos arrancan una sonrisa… recelosa, porque en lo profundo de nuestro pensamiento seguro que estamos deseando que los seres etéreos nos concedan los deseos que estamos pidiendo.

Inconscientemente los reclamamos al acercarnos a las hogueras encendidas en esta Noche de San Juan.

El fuego nos predispone para que dejemos de  ser racionales y comencemos a creer en fantasías disfrutando el  gozo de lo irreal.

Fuego y agua… contrasentidos aunados en tradición.

Lavarse la cara enseguida de medianoche, coger flores en la tarde para hacer una corona que llevemos a la fuente cuando sea la medianoche… cada pueblo, cada región tiene su tradición.

Celtas, druidas, griegos, romanos lo hicieron antes que nosotros, por eso esta noche pediré  suerte y salud y saltaré las fogatas por tres veces… cuando sean las doce correré al Mediterráneo e introduciré mis pies en sus aguas y miraré esa luna que este año es tan especial.


LA NOCHE ALMERIENSE  DE SAN JUAN


Es similar a la celebración de otros puntos de España pero no es igual.

Este año tendrá en su haber la vigilia del inicio de los XV Juegos Mediterráneos.

Pero tendrá, compartida con el resto del hemisferio, una luna insólitamente cercana. Fenómeno ¿óptico? que hace 18 años que no se produce y que coloca en el cielo un enorme balón que suaviza su blancura con un reflejo ocre.

Es San Juan y quizás hasta esta luna sea parte del embrujo.

En la mañana se comenzaron a armar las primeras hogueras a lo largo de las playas.

Todo sirve para rendir tributo al fuego… maderos, palos, cartones, muebles en desuso…, no es de extrañar ver un sofá o una mesa coronando alguna de estas altas estructuras que comenzarán a arden antes de medianoche, para estar en su apogeo cuando en el Espolón de la Térmica comience el espectáculo pirocténico que en un principio pocos admirarán, porque la mayoría estará corriendo hacia el agua.

Las tradiciones no esperan… purificar para recibir… la sonrisa es más amplia porque no disimula la esperanza de que la ilusión se haga cierta.

Cuando aún no haya entrado el sol de la tarde del 23 el aroma a sardinas asadas invadirá cada espacio sobre el Paseo Marítimo escapando de las parrillas instaladas sobre la arena… mañana será tiempo de limpieza para las cuadrillas municipales; hoy es hora de deleite para familias, amigos, desconocidos que en el brindis y la invitación de una sardinilla como bocado de bienvenida hacen posible la continuidad de una tradición, fiesta aguardada año a año con real interés.

Almería es así…, España es tal…, la noche de San Juan y el solsticio de verano

Graciela Vera
Junio 23 a 24 de 2005

JOSÉ (PEPE) SORROCHE Y SU MAGISTRAL DUENDE FLAMENCO

JOSÉ (PEPE) SORROCHE  Y SU MAGISTRAL DUENDE FLAMENCO

 No es fácil describir un duende como tampoco  es fácil captar todas las modulaciones de un ave canora. Por ello me resulta tan difícil escribir sobre José Sorroche, el artista; porque de Sorroche, el amigo, podría escribir páginas enteras.

Y no es que del artista no haya tantísimo que decir. Es simplemente que me resulta difícil encontrar las palabras que describan una voz privilegiada y el ‘duende’ necesario para arrancar la ovación del público por un cantaor que a pesar de su sabor a triunfo la fama no logró someterlo.

José Sorroche Gázquez es libre y se recrea en su arte llevándolo donde  y cuando quiere y entre quienes quiere; y disfrutando siempre de su Almería, la que enmarcó en letras de tarantos  y la que eligió como la ciudad en la que quiere vivir.

Precisamente en la vida de José Sorroche podemos resumir el flamenco de las últimas cuatro décadas almerienses. Tarantos, malagueñas, peteneras, soleás…, en su voz elevan el cante jondo a lo más sentido dentro de un estilo propio, con una fuerza que conlleva una delicada pureza de un arte reservado para selectos.

Sorroche, Pepe para los amigos y para los flamencólogos que le admiran y se deleitan con su voz nació en Almería el 9 de octubre de 1941, comenzó a cantar siendo muy pequeño y aún adolescente supo el significado de la palabra éxito.


AL ARTISTA LO HACE EL ENTORNO

Nos encontramos en la sede de la Peña Romeros de la Virgen del Mar en el paraje conocido como El Quemadero de Almería.

El propio Sorroche nos llevó a ese lugar para realizar la entrevista; un sitio donde el ‘jondo’ parece emerger de cada poro de la roca en la que está tallada la cueva que sirve de asiento a la sede social.

José es el tercero de los hijos de Pepe y Antonia. Sus padres regentaban el bar del Mercado Central y al recrear esos años nos dice que “en aquella época todos los aficionados de Almería que cantaban, cantaban en ‘mi bar’”.

Porque por entonces, nos cuenta durante una extensa y agradable charla entre tapeos y anécdotas, se cantaba en los bares “y yo eso lo viví desde los cuatro años”.

-¿Crecer en ese entorno despertó tu vocación?

-“Si, seguro que fue el entorno. Yo creo que el lugar donde la persona se cría, el ambiente donde se mueve influye… si no a todos a mi por lo menos sí.
Aquel era un ambiente de fiesta, de cante y de vivencia de las gentes que cantaban, no porque fueran artistas, sino porque eran aficionados y entonces aquello me llenaba; el entorno en general me llamaba la atención…” y no le quedan dudas en reafirmar que fue ese ambiente que bebió desde muy niño lo que modeló al cantaor de hoy.

Las letras brotaron de su garganta hechos canto y a los diez años, ya con ‘experiencia de cantaor’, integró como solista los grupos de Coros y Danzas de Educación y Descanso. De esa época nos dice:

-“Bueno, no cantaba exclusivamente flamenco, por entonces yo cantaba todo lo que veía y lo que escuchaba en la radio; la afición al flamenco puro y duro llegó a partir de los 14… quizás 15 años, escuchando los discos antiguos de vinilo… de pizarra… escuchaba a ‘La Niña de los peines’, ‘Paco Barranqueta’ y a toda aquellos cantaores y en mí se despertaba un poco más la afición.

No tiene dudas, el artista no nace sino que lo hace el entorno donde vive
–“Es el que te marca, si en tus vivencias desde pequeño encuentras flamenco, lo normal es que te guste el flamenco. Por allí se comienza, luego si quieres ser artista, entonces tienes que hacerte artista”.

Y el artista con mayúsculas nos confiesa que el nunca se ha sentido artista.

Él, sobre el que podríamos hacer un artículo sólo enumerando los muchos premios obtenidos; que fuera galardonado con dos lauros codiciados por los mejores: la Medalla de de Oro de la Junta de Andalucía y el Escudo de Oro de la Diputación de su tierra, Almería, se muestra con la humildad de los grandes pero sin poder ocultar la exigencia para con él y para con sus colaboradores que le marcan en todas sus presentaciones.


LOS COMIENZOS

Hablar con Pepe Sorroche de su infancia es un cúmulo de sorpresas y de anécdotas.

Quizás desde pequeño pagó el tributo de ser ese artista que él dice no sentir que lo es.

El  flamenco exige y atrapa. Las redes estaban echadas para atraer al mundo del cante al niño y el niño dispuesto a dejarse atrapar,  pero ese mundo casi mágico cierra puertas a lo que es común a otros, como son los amigos de la infancia. – “De aquella época, época de muy mal estudiante porque yo a la escuela iba muy poco, apenas lo necesario, no rescato amigos”.

Con un vaso de wisky en la mano, Pepe Sorroche se recrea en el recuerdo.

Los ‘novillos’ o rabonas formaban parte repetida de su niñez;  prefería escuchar a los cantaores a enfrascarse en los libros. –“Conocidos muchísimos pero amigos íntimos de aquella fecha… no, realmente no. Por entonces existía  una especie de desvío, algo que en aquellos tiempo sonaba raro y que era el flamenco y yo desde que tenía ocho o nueve años buscaba a la gente que más o menos a mi me interesaba...”

Con apenas diez años y con varios premios en concursos infantiles de emisoras locales pasa a integrar como solista los grupos folclóricos de ‘Coros y Danzas de Educación y Descanso’ con los que actúa en países de América Central y el Caribe, casi toda Europa y muchos de África.

De esa época hace mención a uno de los directores… -“…el jefe que había, López Lupiañi, era un hombre extraordinario, muy preocupado por la cultura y tenía, tanto grupos de teatro como zarzuelas y también grupos folclóricos a los que yo pertenecía como cantaor”.

Contaba unos quince años cuando creó ‘Los Jilgueros’, un trío con el que Sorroche, Domingo Garbín y Alfonso Salmerón en la guitarra salieron a la conquista de España.

-“Con Los Jilgueros empezamos en Berja… éramos muy jovencitos, quince años cada uno. En aquel tiempo si tenía la ilusión de ser artista, en primer lugar porque la aventura a mi me ha gustado siempre… y aquello era una aventura; con esa edad nos fuimos a Barcelona… estoy hablando de finales de los cincuenta y la verdad es que aunque pasamos penurias, no las notábamos, tuvimos suerte, era ese afán de aventura…”

Y aquellos chiquilines a los que no les importaba trabajar en una fundición, o como nos dice José, - “…en lo que fuera. Trabajábamos por la mañana, por la tarde íbamos a la academia a estudiar los cantes, las canciones que había y después, por la noche íbamos a las actuaciones que salieran…el grupo duró poco tiempo, un año…”, en ese poco tiempo, en ese año llegaron a actuar en Televisión Española, a grabar dos discos y realizaron varias giras por distintas provincias de España. 

Sorroche nos explica porqué Los Jilgueros dejaron de cantar: - “Cuando ya había vivido algo de esa aventura comencé a aburrirme un poco. La verdad es que ese no era mi sitio. No me gustaba y decidí volver a Almería y seguir con el flamenco puro y duro…”

LOS PREMIOS


Los premios que recibiera el niño cantaor parecen esfumarse en la memoria. Incluso los de la época más brillante de su carrera debemos buscarlos entre papeles que hablan de su persona porque Pepe Sorroche, el purista del cante, el que tiene aleteos en la voz, no se preocupa de ellos.

-“Recuerdo el primero porque para mi era muy importante ya que era a nivel provincial. Fue en Berja, en el concurso organizado por una emisora local. Era con Los Jilgueros, me dieron el primer premio y ese, la verdad que me hizo mucha ilusión, tendría 15 o 16 años”. 

Pretender recordar todos los galardones que recibió en su trayectoria artística Pepe Sorroche resultaría una muy ardua labor, quizás y como para muestra basta un botón,  a más de las distinciones otorgadas por las Juntas de Andalucía y la Diputación de Almería sólo vamos a  mencionar el primer premio en el apartado de malagueñas y cantes de Levante y el segundo premio en el apartado de cantes por soleares y de Cádiz obtenidos en el Concurso Nacional de Arte Flamenco en 1968 y que trazan los comienzos de  una línea notoriamente ascendente en su trayectoria.

Como saetero su consagración tuvo como escenario la peña El Taranto de Almería en el Primer Concurso Nacional de Cante por Saetas, género en el que se consolidó en un concurso posterior organizado por la peña El Morato y que le llevó a grabar el disco ‘Seis Saeteros’.

-“Todos los premios halagan porque ¿a quién no le gusta más o menos culminar una labor con un premio?”

¿Qué sentiste cuando recibiste la ‘Medalla de la Ciudad’, otorgada por la Diputación de Almería?

-“Que te den un premio en Almería,  que te reconozcan en tu tierra es importante, pero el que más ilusión me hizo fue el primero,  el Escudo de Oro de la Junta de Andalucía, porque aquí  estamos hablando de toda Andalucía… pero el de Almería es también un premio importante…; ilusión,  entonces,  los dos”.
 
-¿Porqué se recluye un grande dentro de los límites de su provincia?

-“Por exigencias de la vida. Mis padres me dejaron el pequeño negocio de bar que tenían y yo lo regenteaba cuando faltó mi padre. Después me casé no muy joven,  tuve dos hijas y eso me obligaba, primero a atender el comercio que era el modo vivendi mío, después a atender mi casa, mis hijas, mi mujer… soy un hombre casero;  pero además aquello no me ha interesado porque mi forma de vida la he tenido siempre, más o menos resuelta. Ir a Madrid para ganar quinientas pesetas diarias no me interesaba… prefería ganarlas acá y estar al lado de los míos”.

Por un instante no podemos menos que pensar que Madrid y España toda han perdido la oportunidad de escuchar su voz pero no alcanzamos a decirlo porque su explicación nos regresa al momento actual.

-“Admiro a la gente que se ha dedicado a éste y otros géneros del arte y vive de ello. Es algo muy difícil. Hay quien ha subido a la cima de la fama a costa de muchas cosas, yo lo admiro, pero no he sido capaz de hacer lo mismo. Quizás por eso no me he sentido artista en el buen sentido de la palabra”.

A comienzos de la década de los setenta grabó su primer disco apadrinado por otro grande: José Menese que es considerado el mayor representante de la escuela mairenista, caracterizada por la extrema ortodoxia en el cante, y que fue quién le llevó a la RCA.

-“Ahí fue donde yo parí mis primeros cantes, entre ellos un taranto que es muy reconocido, una taranta también importante y una soleá… de los que no recuerdo ahora los títulos”.

Debemos recurrir a la búsqueda en archivos para rescatar la información. La discografía de Pepe Sorroche es extensa, comienza antes, con dos singles con ‘Los Jilgueros’ en 1958; en el 71 grabó un larga duración y tres singles. Se suman los discos de larga duración en 1976, en el 78 cuando también grabó otro con tres temas; y sigue agregando cantos a la discografía en el 79, 88, 91, 96, 98, 2000 y 2003 y seguro que la lista no se detendrá aquí  porque la magia de su canto, la fuerza de su voz, el quejío de sus tarantos reclaman emerger en surcos que se desparramen por todos sitios para que, como él lo hiciera una vez… ahora sean otros los que aprendan a cantar  jondo escuchando su arte.

-¿Hay algún hijo preferido entre esos títulos?

-“Cuando uno graba unos cantos determinados todos son importantes y buenos; luego, cuando se escuchan fríamente entonces surge cuál es el que se prefiere, aquel que expresé mejor, el que lo dije bien…
…hay un taranto que habla de la gente de Almería que emigraba a otros países, aparte de  la letra que considero importante, es totalmente distinto a todo tipo de tarantos… quizás me salió sin querer y yo diría que es uno de mis hijos predilectos.


TOMATITO, DAVID, ALFONSO Y MACHADO

Incuestionablemente Almería, esta tierra erosionada y árida donde la historia se pierde en los siglos uniendo culturas, es pródiga en arte. Actualmente tres grandes pisan sus calles con la fuerza de quién está en su propia cuna.

Dos de ellos vuelan por el mundo sin dejar de recordarla en toda oportunidad, el otro la mima con su canto desde sus mismos tablaos, es una trilogía actual de grandes de una música distinta, pero igualada en el sentimiento.

David Bisbal, José Fernández Torres, Tomatito y José Sorroche. O Tomatito, Sorroche y Bisbal, o Sorroche, Tomatito y Bisbal. No importa el orden, no importa el ritmo, importa el sentimiento que cada uno pone en su arte y ese, para uno y otro parece ser indisputable.

Y dentro de los otros muchos virtuosos, en la conversación que mantenemos con Sorroche no puede estar ajeno el autor de muchas de las letras que cantó y canta: el pastor-poeta o el poeta que hacía poesía mientras pastaba su rebaño, el desaparecido Alfonso López.

-“Alfonso no era culto pero su forma de escribir flamenco era única, porque escribir flamenco es distinto, no digo que sea mejor ni peor que otros estilos, son letrillas que no llegan a ser un soneto y que en tres, cuatro o cinco versos tienen que contar una historia y eso…, eso no lo puede hacer cualquiera, por culto que sea”.

Y casi sin darnos cuenta nos enfrascamos en el análisis y la imposible de comparar, comparación de la poesía de otros grandes.

-“Con todo el respeto para Manuel Machado que era un poeta culto que también escribía flamenco, tengo que decir que en poesía, como él lo hacía, es más difícil de cantar…”.

Las letras de Alfonso parecen sobrevolar nuestra charla –“… ‘Yo respeto a la retama – que está aquí en su amargura – las variables criaturas – unas veces son amargas – y otras veces son de azúcar…’, esa letra aparentemente es sencilla pero lo que encierra es mucho. Alfonso era un hombre que para el flamenco resultaba extraordinario; yo me identificaba mucho con él porque además éramos muy amigos y él sabía de mi vida y yo de la suya y entonces, cuando  me presentaba algo escrito por él y me decía: ‘Pepe, esto es para ti’, realmente eso era para mi.”


UNA MÚSICA PURA

¿Entiende el público de otras culturas el flamenco? ¿Lo vive?

-“Vivirlo, seguro que en el momento que se le está brindando el espectáculo lo vive, siente lo que el artista le trasmite. En todo el mundo hay un público sensible y ese es el público que capta el flamenco aunque no lo entienda y yo diría que incluso, capta su esencia hasta más que el público de aquí.
El flamenco es una música pura, de las pocas músicas puras que existen hoy en el mundo y eso llama la atención”.

¿Cuál es tu fuente de inspiración?

“Las vivencias auténticas, sobre todo las de tipo social.
Como mucha gente de mi generación he vivido una época con situaciones que de alguna manera quisimos cantarlas y casi siempre tuvimos que disfrazarlas. Eso resulta difícil en el flamenco; no lo podías decir con claridad y entonces  decías cosas para la gente que realmente entendía el flamenco…no era como canción de protesta sino que era la denuncia social de una realidad.
Yo me he inspirado siempre en la denuncia social, siempre fui  una persona observadora, me fijaba mucho en las cosas…, veía a las personas sufrir y sufría y sentía que no tenía más remedio que escribirlas,… y luego, para las letras de amores me he inspirado en mi mujer”.

A nuestro lado Carmela va transformando su sonrisa en risa franca cuando al preguntar a nuestro entrevistado por  la fecha de su casamiento le vemos dudar y buscar, casi con desesperación, la ayuda de su mujer que nos confirma que fue el dos de julio de 1966.

El artista que no se siente artista, es esposo y padre que se siente feliz de desempeñar este papel. Tiene dos hijas, Carmen y Lucía que como el padre gustan del flamenco.

Aunque actualmente no se dedica a bailar profesionalmente, Lucía es una bailaora consumada y juntos, padre e hija presentaron en el año 98, con mucho éxito el espectáculo ‘Tierra sin sombras’ en el que Sorroche extendió su actividad  de cantaor a la de escenógrafo.

-“Realmente yo lo hice todo, aunque la coreografía era sencilla porque la coreografía flamenca es sencilla. Algunas letras (cantadas en el espectáculo) aludían a Federico (García Lorca) o al paisaje de Almería porque el espectáculo era una alegoría a esta tierra, una obra evidentemente almeriense y una experiencia que repetiría ¡claro que la repetiría!”

No quedan dudas que volver a trabajar con su hija le entusiasma, como lo hace el descubrir nuevos valores que dice, no  buscar pero sí encontrar; tal como un día descubrió a un chaval que tocaba la guitarra como los dioses  y decidió presentarlo  al exigente público almeriense allá, por el invierno de 1972 en la peña El Taranto, acompañándolo con su guitarra con el nombre artístico de Pepín Fernández, nombre que dejaría con los años lugar al apodo con que universalmente se conoce a Tomatito.

-“Cuando hay un niño cuyo cante, baile o su música me llama la atención trato de ayudarle. Yo no puedo ser un mecenas, no puedo promocionarlo pero sí, buscar la gente adecuada que pueda ayudarle…”

¿Cómo descubriste a Tomatito?

-“Por entonces yo tenía una tienda y el chaval iba al comercio porque sabía que yo cantaba flamenco.
Tenía catorce años y tocaba la guitarra de maravilla. Yo no podía hacer nada por él salvo presentarlo a una peña importante de Almería… hice que lo conocieran y allí se quedaron encantados; después lo llevé a otra peña de amigos míos  en Córdoba, la del Rincón del Cante y allí también el niño gustó a todo el mundo porque, repito, era una maravilla…”

¿Podemos decir que le abriste las puertas?

- “No considero que yo le abriera las puertas, el después se ha hecho por sí, ha llegado…; su padre era músico militar (Brigada) y fue trasladado a Málaga. Por entonces el niño ya era menos niño, tendría unos dieciséis años y allá se presentó en un tablao  flamenco con la suerte de que Camarón iba a ese tablado y le escuchó tocar. A partir de ahí y gracias a Camarón se abrieron los caminos para el niño, pero yo lo único que podía hacer, lo que hice fue presentarlo en los sitios…”  ¿idóneos?, preguntaríamos si nos diera una respuesta que en su humildad no quiere reconocer.


UNA MAGISTRAL LECCIÓN DE JONDO

En el Conservatorio de Danzas de Almería monta el cante al baile que a su vez montan las profesoras de baile.

-“A las niñas que concurren les gusta el flamenco pero la mayoría lo desconoce totalmente; de vez en cuando les hablo…, les explico: mira, vamos a cantar por tiento porque los tientos son tal… y tanto yo como los guitarristas les explicamos un poquito lo que es el cante y la verdad es que las chiquillas están muy interesadas, pero mi labor en el Conservatorio no es docente sino acompañar a las niñas para que bailen un flamenco con cante en vivo y con guitarra en vivo”.

Nos preguntamos si la juventud de esas alumnas les permitirá reconocer la valía de su acompañante… no es ello lo que nos interesa ahora; tenemos a nuestra disposición, solícito a ayudarnos a comprender el mundo del jondo, a uno de los mejores maestros que pudiéramos haber elegido.

Nos dice que el palo preferido por él, dentro del flamenco es la soleá y comenta la facilidad que tiene la gente joven que hoy pueden aprender a cantar flamenco desde su casa ya que casi todo lo cantado está grabado en discos pero, siempre todo pro tiene su contra y en este caso es la falta de vivencia; -“… la vivencia que se encuentra en el lugar.. para aprender los cantes de Málaga tienes que ir a Málaga y los cantes de
Cádiz… pues están en Cádiz… en cada tierra tienen un aire distinto, cada provincia tiene una forma de cantar… al disco le falta la vivencia in situ, el sitio preciso de los cantes…; el flamenco es sentimiento puro y nadie que no lo sienta puede cantar flamenco. Yo diría que es imposible…, puede cantar flamenco mucha gente pero se nota si realmente lo está sintiendo…”

La pregunta que hemos dejado casi para el final es la que todos los neófitos necesitamos se nos responda para introducirnos en este mundo de quejíos y peteneras, de fandangos y bulerías, ¿Qué es el ‘cante jondo’?

-“El cante jondo es eso.. todo.. es una soleá, una seguirilla, un tango, un fandango. Lo jondo quiere decir que te está llegando.. es cuando se te ponen los vellos de punta…”

¿Y qué es cantar por soleá?

-“El cante por soleá es el palo primordial del cante flamenco.
De la soleá vienen muchísimos cantes… están los tangos, las bulerías… una serie de cantes que están ahí pero que parten de la soleá. Está la ‘seguirilla’ y está la ‘soleá’ que podemos decir, son los dos palos importantes, pero la soleá es mucho más extensa, porque tiene más derivaciones. Es el cante más importante que hoy día tiene el flamenco.

¿Ha cambiado el flamenco en las últimas décadas?

-“EL flamenco no ha cambiado, lo que ha variado son sus vivencias”.

Háblanos del taranto.

-“Con el taranto me pasa algo curioso. Yo empecé a cantar imitando a los gitanos porque lo había escuchado en boca de los aficionados de Almería, pero empecé a cantarlo de una manera intuitiva y nunca me detuve, como por ejemplo con la soleá, a aprenderlo. La soleá procuré aprenderla… los tipos de soleá …, en cambio el taranto salía de una manera extraña.., rara…, y se ha notado. No yo, lo nota la gente porque por lo visto lo hago distinto a lo demás… de una forma intuitiva…”

He oído decir que el taranto es gemido, dolor de los mineros desde lo profundo de la mina ¿es esto leyenda o realidad?

-“El taranto, como todos los cantos es muy sentido. Este tipo de canto viene de un fandango, de un cante que no podemos considerar inferior sino folclórico, que adquiere una grandeza importante en torno de las minas… en el movimiento de los mineros. Es un cante que se hace sentido en ese entorno.
Seguramente habría algún minero que cantara taranto pero después fue hecho por artistas que se movían en ese entorno porque en el entorno minero se movía dinero y ¿qué pasaba con las minas donde había oro?... pufff, todo el mundo acudía y también los artistas.
Es un cante que ha nacido en ese entorno y por eso habla de minas, habla de mineros y habla de penumbras y es un cante sentido porque es una música muy auténtica”.

Hay quién dice que el flamenco tiene raíces religiosas, quizás morunas o indígenas ¿Cuál sería tu tesis?

-“Yo no descarto ninguna forma de llegada. Por supuesto dicen que la petenera es un cante que viene de alguna forma de la sinagoga judía cuando los judíos convivían con nosotros aquí, en Andalucía..., y dicen que hay algunos cantos religiosos judíos que se asemejan mucho a la petenera…; puede ser, yo no descarto absolutamente nada”.

-“En cuanto a música árabe está claro que si vivieron con nosotros seiscientos años, más años que los que estamos nosotros ahora mismo, lógicamente algo dejarían y después tuvimos la entrada de los gitanos en Andalucía…, no hablo de los gitanos de España sino de Andalucía que, lógicamente, el flamenco lo aprendieron aquí porque el gitano que venía de afuera no lo hacía cantando flamenco, lo aprendía en Andalucía”.

Blas Infante consideraba que los moriscos que huían legaron a los gitanos esa música… “No es extraño, ten en cuenta que tanto los gitanos como los moriscos eran perseguidos y quizás los gitanos se refugiaban con los moriscos para pasar desapercibidos y a la inversa… tenía que haber una fusión de música y de cosas”

La rueda de amigos comenzó a engrosar  y mientras alguno se atrevía a mostrar sus artes de cantaor los niños aprendían que los artistas de más valía son personas sencillas que disfrutan de la amistad y del buen wisky. José Sorroche es uno de ellos.

Graciela Vera

Almería, el sur del norte, 20 de julio de 2004

ENTRE LOS FANTASMAS Y LA FERIA

ENTRE LOS FANTASMAS Y LA FERIA

 Si los fantasmas existen (¿viven acaso los fantasmas?),  no podrían elegir un sitio más hermoso para vivir que ese pueblo abandonado, y por lo mismo,  pueblo fantasma, con el que nos dimos de bruces en pleno corazón de la Sierra de los Filabres. 

Los paisajes almerienses nos ofrecen solamente una opción: el asombro ante la majestuosidad del espectáculo, ya sea en el paisaje casi lunar del Desierto de Tabernas; en las laderas forestadas de pinos  o en la inmensidad árida que parece querer llegar al cielo.  

Filabres, Nevada, Gádor, Alhamilla, Estancias, Almagrera, Oria, Gata…. cada sierra que conforma el paisaje montañoso de la provincia tiene la suficiencia de subyugar, intentando que las retinas se conviertan en cámaras fotográficas, aunque sean incapaces de guardar tanto esplendor. 

Verdes arrancados a la roca y ocres magnificándola bajo el más límpido cielo español.  

 Los ojos impregnados de belleza y de fiesta; porque en la capital se vive el ritmo frenético de  la Feria de Almería  y la ciudad que enraíza nueve siglos cimentados en la topografía cambiante que gestó  esta Almería nueva,  se extiende reclamando su lugar.  

Sabe que dónde hubo mar penetró el valle  y donde hubo ríos los cauces murieron en la voraginosa sed de la tierra seca.  

Y conoce su historia que en siglos de vivencias asimiló las culturas que hoy le dan esta idiosincrasia tan especial que le identifica; humildad y coraje que ha sabido extraer el fruto de la cuna de piedra y arena que hizo simiente.   

Almería es así: contrastes de formas y colores; hoy, aquí, el rojo de los claveles al pelo de las mujeres, las risas y la música estridente; días atrás, allá, el silencio despertado apenas por el roce del viento en las briznas del esparto y las retamas, cuando busca un despeñadero por el que dejarse deslizar en majestuoso silbo.

 Las piedras negras y planas, de origen bituminoso  con las que se construyeron sus muros semi derruidos, surgieron en una de las innumerables vueltas de un camino forestal sin asfaltar,  que bordeando precipicios nos imponía respeto y admiración.  

Enfrente, a la altura de nuestros ojos otros picos tan altos como éstos, entre cumbres alguna nube despistada y sobre nuestros hombros el calor de los rayos de un sol de verano, que en el mes de agosto se hace despótico dictador.  

Tanto Enrique como yo quedamos sin aliento ante el espectáculo. Descendí del coche y seguí caminando, tomando fotos de aquellos  precipicios que se abrían a mis pies y por los que en un increíble equilibrio se sostenían esas arcaicas viviendas que seguramente no merecen perderse en la inexorable ley del tiempo.  

Últimos diez días de agosto, Feria en honor de la Patrona, la Virgen del Mar. 

La fiesta se extiende en dos dimensiones: tiempo y espacio. 

Comienza la Feria del Mediodía con su bullicio en el casco antiguo de la ciudad, las mesas bajo los toldos que cubren las calles por decenas de cuadras tratando de mitigar los casi treinta y cinco grados, que alcanzó el termómetro en estos días, son ocupadas en un santiamén.  

La gente empieza a reunirse sobre el mediodía. Es la hora de los rayos de sol cayendo perpendiculares y es el tiempo de los vestidos de faralaes y los abanicos multicolores.  

Junto a los chiringuitos los porrones de vino y cerveza fresca se alzan para permitir beber sin que los labios los rocen. Una forma tan peculiar de beber de los españoles, originada en principio en la Cataluña payesa, que aprender su técnica a los neófitos nos  lleva tiempo y paciencia y nos obliga a soportar más de un chorreón. 

En el Centro se extienden los toldos con una estructura que pretende asemejarse a las jaimas de los beduinos y que sirven de refugio a la muestra ya tradicional de los alfareros. 

La fiesta no decae; cuando el sol comienza a descender en el horizonte Almería revive con una brisa de mar que distrae al público, que busca ahora la bebida refrescante y estimulante y en los lugares donde se concentran las discotecas, la juventud inicia más temprano un recorrido que saca el ambiente a la calle: por algo es Feria.  

En las cercanías de la Plaza de Toro la gente, la que no ha concurrido al espectáculo, se acerca para ver si esta tarde también los toreros son sacados a hombros por ‘los capitalistas’ que vienen a ser los desheredados de la fortuna, duchos en la técnica del paseillo.     

Habíamos subido hasta las cercanías de  Calar Alto a 2.170 metros de altura. Cerca de mediodía los pinos daban una sensación de frescor en la soledad del lugar y su sombra tornaba umbría la senda, cuando el pie de mi marido oprimió el freno del coche para dar paso a dos majestuosos ejemplares de ciervos ¡Qué cornamentas!; si hubiera tenido el don de San Francisco hubiera bajado para alertarles del peligro, porque por allí, y por kilómetros más, aparecían como único testigo de la presencia del más depredador de los seres del planeta, decenas de carteles: ‘Coto privado de caza’. 

Nos detuvimos ante el refugio de montaña y nos asombró encontrarlo cerrado ¿Tan mal uso habrá hecho la gente de un sitio de necesidad,  como para que sean imprescindibles las llaves?  

En el cartel identificador leímos ‘Refugio Arroyo Berruga – Altitud 1750 m’. Allí, en el primer alto del viaje pudimos contemplar la tozudez de aquellos pinos empeñados en crecer donde la tierra no se sostiene.

 Decir que no había tierra resulta aventurado porque el dedo de polvo sobre el capó del coche conque terminamos el viaje, nos demostró lo contrario y en aquel camino de cornisa, de pocos kilómetros,  que se dilató en horas ante la dificultad del recorrido, con curvas inverosímiles en ángulos cóncavos y convexos, de más de sesenta grados y cientos de metros de caída casi vertical a nuestra derecha, nuestra presencia quedaba señalada por una nube grisácea.  

Allá abajo, del otro lado del agreste valle, a mil seiscientos metros  sobre el nivel del mar un pequeño poblado era nuestro próximo destino. Llegar, casi una hazaña, tanto por la dificultad del trayecto como por la escasa, casi nula señalización.  
 

Para los más pequeños la fiesta comienza más temprano. Concursos para elegir la mascota más simpática o el más representativo dibujo de la Feria; concursos de gastronomía, de cantes, concursos caninos, exposiciones, arte, curiosidades, humor y la Feria que se traslada a los barrios. 

 Para jugar con espuma no se necesita ser pequeño; para participar de la Batalla de Flores tampoco. Este año se cambió el papel picado  por claveles y el nombre de la batalla se hizo realidad. 

Por la mañana, mucho más temprano aún, los cohetes pueden obligarnos a abrir los ojos recién cerrados. Es el día que la  Diana Floreada pasa por el frente de nuestra casa ¡vaya escándalo con que anuncian otro día de Feria! 

 Los Santos, ese es el nombre del caserío. Algo menos de cien habitantes ocasionales; algunos privilegiados que pasan sus vacaciones en el lugar. 

Las viviendas reconstruidas sin cuidar la arquitectura lugareña y una pequeña capilla que invita a la oración conforman un lugar tranquilo, quizás demasiado, tanto que aquí no llegan algunas ventajas del mundo moderno que por rutinarias solemos desdeñar. Hábitos como poder elegir sin restricciones un canal de televisión; la belleza de las montañas se detiene cuando se transforma en aislamiento y vuelve a hacerse ostensible cuando la tecnología da solución a los inconvenientes que en Los Santos, están representados por la falta de un repetidor televisión.  

Aquí también vemos construcciones abandonadas, en ruinas. Muy similares a las que encontraremos más adelante. Pero aquí no hay lugar para los fantasmas; en el poblado hay movimiento y a pesar de ser la hora de la siesta vemos gente en busca de un resquicio de sombra. 

Y también hay una fuente con agua que brota de la roca y hay una niña que caza ranas, y hay  árboles de morera con sus frutos rojos que a Enrique le transportaron a los años de la niñez y a mi me estimularon las papilas gustativas del paladar, y a ambos nos marcaron con el deleite rojo de su jugosa pulpa.       

    
 El largo atardecer almeriense nos introduce en la otra Feria, la de la Noche que no es más que continuación de la del Medio Día.  

Entre ambas hay tiempo para quien gusta del circo que desde este año tendrá un nexo nuevo con Almería: Indalito, el camello que acaba de nacer durante la estancia en la ciudad.  

Miles de bombillas multicolores alumbran el recinto ferial. Las casetas institucionales y particulares tienen un común: baile, canto y el brindis presto para disfrutar con los amigos.  

Y en una esquina, siempre en el mismo sitio una caseta que me sedujo desde el primer año que comencé a disfrutar de la Feria de Almería. Primero fue su identificación: ‘Diario La Voz de Almería’, porque aquel año, recién estrenado el siglo y sintiéndome aún extranjera en esta tierra que ya es mía, el ambiente rezumaba ese olor tan peculiar para los periodistas, de la tinta de las linotipias.  

Que ello es una utopía de los sentidos es posible, más cuando la tecnología ha aseado los talleres gráficos pero,  quienes recordamos una época de antiguas máquinas de escribir y colages en hojas de papel basto para armar los artículos que se pasarían al taller, no podemos olvidar aromas de increíble atracción.

 Después vi las cámaras de Localia y los micrófonos de la Cadena Ser… y no tuve dudas: allí me sentía  en mi salsa y desde entonces el paseo por el lugar se ha hecho obligado cada noche de Feria.  

 El camino continúa un marcado descenso. Arriba, por sobre nuestras cabezas Los Santos se quedan como lo encontramos, quieto, somnoliento entre los troncos rectos que sostienen las ramas de las que cada tanto cae una piña. 

Las piñas secas pueden ser un adorno y como tal en nuestra casa se han convertido en el recuerdo de un día de sensaciones gustadas con los cinco sentidos.  

Respiramos el aroma del bosque, vimos y admiramos  la majestosa tortuosidad de la cadena montañosa, gustamos el sinsabor del agua de fuente natural, oímos los silencios y sentimos la caricia de la brisa.  

También aquella belleza puede ser la antesala del averno; la ausencia casi total de humedad representa un peligro latente: el fuego y en el fuero interno damos gracias porque seamos tan pocos los afortunados que podemos dejar correr el tiempo, sentados sobre una roca estratégicamente ubicada en un improvisado balcón al más agreste cuadro de la naturaleza.  

A lo largo de mil quinientos veinticinco metros se extiende el Real del Ferial y a ambos lados los chiringuitos nos ofrecen los productos mas variados. Ropa, carteras,  bijuterie, artísticos tallados africanos en madera, peluches, herramientas y mucho más se intercalan con la oferta comestible; en determinado sitio el recinto se ensancha en laterales donde se extienden atractivos juegos mecánicos, y la música más estridente, la de las casetas bailables.  

De la semipenumbra de un casi pub pasamos a la estridente iluminación de las calesitas, los autos chocadores, la noria, y esas otras atracciones que de tan solo mirarlas hacen que el corazón se nos escape hacia los pies.  

Vértigo, alborozo, humor, estruendo y una fe religiosa que ensalza y engrandece a la Virgen, soberana de Almería que lleva el nombre del elemento que un día la regaló a este pueblo: Mar.

 Vamos camino de Aldeire, tomando fotos sin saber bien cual paisaje captar y cual, lamentablemente debíamos dejar impoluto. Y allí están. 

Los muros nos atrapan con invisibles brazos y nos atraen, quizás se deba a una fuerza extrasensorial o tal vez, simplemente a la curiosidad tan humana como atrevida.

 Quiero atisbar el interior de una de las pocas viviendas que conservan algo de su techado pero no tengo presente a los habitantes naturales de estos sitos.  

Se trata de dos habitaciones, cada una con su ventana. En la primera no queda nada del techo pero en la segunda está intacto. Al entrar los murciélagos comienzan a revolotear y mi intención es escapar del lugar, pero mi marido desde afuera de la ventana, me insta a no desfallecer.

 Después de un primer, natural rechazo, penetro en un lugar pequeño en el que  una suave penumbra  no impide distinguir restos del blanqueado que ya dejó de ser blanco.  

Si aún quedaba algún animalillo colgando del techo, el flash de la cámara fotográfica sorprendió su tranquilidad. Y si yo di un respingo cuando los vi, imagino el susto que se llevaron los pobres quirópteros cuando sintieron invadido su habitat.

 Tan grande que no dudaron en abandonar las tinieblas protectoras y lanzarse hacia el exterior donde continuaron revoloteando algunos minutos  bajo el incandescente resplandor del sol,  hasta que se perdieron entre otros muros algo más abajo. 

Las piedras se sostienen una sobre otra sin ningún tipo de argamasa, las rocas calzan perfectamente y la solidez de la construcción pudiera haber sido perfecta de no quedar librada a su propia suerte.  

Los caminos hasta las puertas de las casas, intuidos, porque no existentes, nos dejan turbados. Es como seguir una senda urdida por seres que la utilizan sin rozar las piedrecillas y las matas que marcan borrando su trazado. 

Algunas de las viviendas forman un conglomerado pero a otras, distantes entre sí, no resulta nada fácil llegar por la inclinación de la montaña que se empeña en guardar sus secretos.  

Mirando hacia arriba vemos las piedras en las que se asienta una construcción y desde la misma ubicación, girando apenas nuestra cabeza, estamos observando el techo con su chimenea baja de otra casa; ésta que parece ser la más entera, está a menos de cinco metros de distancia.  

Del otro lado del camino que venimos siguiendo hay dos construcciones más. Semi derruidas pero algo más grandes y a ellas ya entro con más seguridad.  

Puedo observar, mirando el suelo, que deben ser utilizadas con frecuencia como redil para rebaños de cabras.  

Vuelvo a cruzar la senda porque aquí no hay fantasmas; seguro que están mirándonos desde aquellas otras, las que desafían el viento con su obscura presencia.

El sábado el pueblo agasaja a la Virgen con ofrendas florales. Las Hermandades de Semana Santa se visten ahora de colores y llevan sus ramos al pie de la imagen.  

Las Camareras de la Patrona ya la han acicalado para la procesión del domingo. La Reina de Almería recorrerá un año más las calles, ahora reverencialmente silenciosas, y si hasta ayer eran las jóvenes las que recibían los piropos, hoy es ella: ¡Guapa!, ¡Virgen bonita!  

Cuando regrese al interior de su templo los fuegos artificiales nos dirán que la fiesta está llegando a su ocaso.  

Aún resta la última noche de orquestas y solaz, y cuando a la una de la noche la traca final estruende en el Paseo Marítimo, el final oficial de la Feria no detendrá el bullicio y otra madrugada desayunando chocolate con churros en los puestos del Real, recién nos harán murmurar, bien quedo porque no quisiéramos que termine: ‘Hasta la próxima Feria de Almería.”

No podemos quedarnos pero sabemos que vamos a regresar.  

Nuestra ruta nos lleva hacia el norte y es otro recodo del camino el que despliega ante nuestra vista la belleza de Aldeire, otro de los pueblos blancos de la provincia.

Graciela Vera 

Almería, en el sur del norte,  28 de agosto de 2004

CON APLAUSOS SE OCULTA LA REALIDAD

     CON APLAUSOS SE OCULTA LA REALIDAD

Otro año de reivindicaciones con relativamente buenas respuestas que en realidad representan el poco éxito alcanzado.

No se trata de una incongruencia, simplemente denuncio una lamentable realidad.

Cuando se deben aprobar leyes, regular derechos, cuotificar, para intentar dar a la mujer una serie de oportunidades que siguen estando mejor desarrolladas en el papel que en la realidad, debemos pensar que algo está fallando.

Y falla porque todo lo que se está aplaudiendo como conquista de la mujer, no es más que una clara omisión en el conocimiento y cumplimiento de la Constitución. Lo que se hace por remediarlo, es un parche con el que se pretende ocultar la permisividad existente para con lo que Ésta establece.   

El término ‘igualdad’ significa, al referirse a personas, el derecho de hombres y mujeres en paridad y en todos los órdenes que refieran a acciones de trabajo, estudio, disfrute y posibilidades.

Hay un sitio en lo que el hombre nunca podrá igualarse a la mujer: el paritorio. Pero no hay ningún sitio, ni aún éste, en el que el hombre y la mujer no puedan apoyarse en igualdad de deberes, derechos y obligaciones.

La dignificación de la mujer se simbolizó en España con una veintena de leyes; inauguración de locales destinados a atender ‘sus’ problemáticas; actos en los que ‘ellas’ participaron masivamente y que por la ausencia casi total de hombres parecían guetos femeninos…… ¡APLAUDID!    ¿Qué?

Que en el siglo XXI sea necesario legislar para que se hable de igualdad entre los sexos es una aberración, como todo aquello que no debería existir, no por inútil sino por demasiado necesario para llevar las aguas a su cause.

En el mundo se acaba de conmemorar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora (ya hemos quedado en que todas las mujeres trabajan), lamentablemente en muy pocos países esa conmemoración se puede celebrar, en la mayoría es reivindicativa y en algunos, hasta dolorosamente silenciada.

España está entre los países en los que las mujeres no celebramos, y no lo hacemos porque resta aún un largo camino por recorrer.

Cuando no sean necesarios leyes, decretos ni cuotificaciones; cuando ninguna mujer necesite protección para defender su vida; cuando ninguna niña sea suciamente manoseada en la escuela, el instituto o en la calle simplemente porque es mujer; cuando el hombre aprenda a respetar, y eso significa mucho más que llegar a reconocer los derechos; entonces sí, podremos hacer del Día de la Mujer, una fiesta.

           AL QUE LE APRIETE EL ZAPATO…..
                                             PUES, RÁSQUESE LA NARIZ!!!!!

Almería en la historia de siglos y en la realidad actual es un claro ejemplo de lo que las mujeres rechazamos.

Quizás sea porque como secretean los vientos, los almerienses tienen sangre morisca; y no es una mezcla de razas sino una mezcla de colores y olores; de odios y de convivencia; costumbres que se entrelazan hasta no saber de quién proviene una y quién adoptó la otra, pero que tiene un denominador común: amo o macho, según la cultura que lo identifique.

Entre los cristianos la Iglesia afianzó la sumisión que se exigía a la mujer, otorgando al mismo tiempo patente de corzo al hombre sin darse cuenta que al menospreciar a la mujer, menoscababa a quién dice ensalzar: a la mujer, madre de Dios también hija, esposa y amiga.

        UN PASO ATRÁS

No me refiero a haber dado un paso atrás en la conquista de derechos porque nunca se dio el paso adelante; estoy hablando de la mujer que camina siguiendo al marido en una incondicional sumisión de la que ni siquiera es consciente.

Aquí, hoy día, la situación de la mujer en las parejas musulmanas se repite en parejas cristianas; observo con asombro, incomprensión y bronca, a muchos matrimonios mayores,…, de cincuenta…, sesenta años… algunos más… varios menos… en los que se  manifiesta ese ‘paso atrás’ que respetuosamente y sin siquiera planteárselo, guarda la mujer cuando camina con el hombre.

No es consciente de ello, como no lo es de su papel de ‘ciudadano de segunda’ cuando sale ‘despavorida’ de una reunión, -en la que está disfrutando de merecidos momentos de ocio- porque es la hora de preparar la cena… el almuerzo… o simplemente estar en casa cuando ‘el marido’ llegue.

¿Acaso el hombre no puede abrir el frigorífico y preparar la comida porque ha trabajado? ¿Y que hizo la mujer desde antes de que él saliera hacia su trabajo?, quizás ésta ha cumplido un horario más extenso  y ha realizado un  trabajo de mayor responsabilidad, pero siempre pensando en la compra del día, la colada y las camisas sin planchar.

¿Cuánta culpa tenemos las mujeres por ceder el sitio; por considerar menor lo que queremos hacer simplemente para sentirnos bien; por estar a la hora de preparar la cena con el delantal puesto; por no señalar el escobillón como primer paso encaminado hacia una igualdad de deberes y derechos?

Cuando no sea necesario ejemplarizar con pioneras en la lucha reivindicativa, entonces, recién entonces, no habrá nada que reivindicar y sí mucho que celebrar, y seguramente esa celebración será en igualdad y ayuda mutua.

No soy feminista, no lo creáis.

Todo lo contrario; me encanta que los hombres, o ‘mi hombre’, me abran la puerta del coche para subir o bajar, que me ayuden a ponerme el abrigo, que me acerquen la silla al sentarme, que me digan piropos y que me vean como mujer; pero especialmente me agrada que me consideren una amiga, compañera en igualdad de condiciones a la hora de trabajar o de disfrutar.

 

                 Graciela Vera     
      
               Almería, el sur del norte, marzo  de 2005

VUELVEN LOS LEGIONARIOS

VUELVEN LOS LEGIONARIOS



Retornaron a Almería los primeros 90 legionarios del contingente desplegado en Afganistán.
Arribaron al aeropuerto almeriense la primera de las tres rotaciones que regresarán a la base de la Brigada 'Rey Alfonso' entre ayer y el sábado 17. Está previsto que el día 13 arriben otros 90 integrantes.
Los miliares realizaron diversas tareas en Qala-i-Naw como la instalación de la red subterránea y área de tendido eléctrico que distribuye energía eléctrica a los edificios oficiales y principales calles de la ciudad.
Los legionarios serán sustituídos en Afganistán por integrantes de la Brigada de Paracaidistas.

 

 

POR SER HERMANO, DOBLE CULPA

La Policía Local denunció al hermano de la concejala socialista Lola Hernández por haber realizado obras que no se ajustan a la licencia que se le había otorgado. Una inspección urbanística posterior confirmó que el promotor, Autocares  Bernardo S.A. realizó el cerramiento de una parcela de 10.894 metros cuadros con prefabricado de hormigón y otras obras en el interior de la parcela, no ajustándose lo construído con la licencia de obra otorgada en su momento.

PREOCUPACIÓN

En el predio del único parque infantil del barrio de El Tagarete, se construyó un centro de transformación eléctrico. Los vecinos muestran su preocupación pues el centro se encuentra junto a los juegos infantiles.

Por su parte desde el Ayuntamiento el concejar de Servicios Urbanos, Javier García fue contundente al decir que el organismo ya se estaba gestionando el retiro del mismo puesto que ha sido contruido sin ningún tipo de licencia.  

Los vecinos esperan el retiro para que el parque infantil sea siendo un lugar de esparcimiento para niños sin ningún peligro ni interferencia.

CIEN MIL ALMERIENSES RECIBIRÁN AGUA DESALADA

La consejera de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Fuensanta Coves, firmó un convenio con Acumed y Galasa, empresa encargada de la gestión del agua en el Levante, para la construcción y explotación de una conducción de aguas potab les desde la planta de Carbonerfas a los municipios del Valle del Almanzora y el Levante, con lo cual se beneficirán 100.000 almerienses que dispondrán de agua de calidad procedente de la desaladora.

PARTIDO ANDALUCISTA

El P.A. celebró su Congreso con asistencia de la Ejecutiva Provincial encabezada por María Domínguez. Ésta señaló que existe buen estado interno en el Partido y se mostró muy contenta con todo lo realizado aunque reconoce que aún queda mucho por hacer con miras a las elecciones municipales del 2007. Afirmó que con la creación de tres nuevas agrupaciones en Olula del Rïo, ALbox y Huércal de Almería, queda demostrado que el Andalucismo está en auge en Almería.

BREVES POLICIALES

La Audiciencia Provincial de Almería condenó a cinco años de prisión a M.M.B. de 53 años quién trabajando como aparcacoches en el parking del Club de Mar, asestó una cuchillada a un compañero dedicado al mismo trabajo. El motivo sería que el agresor consideraba que él era el único que debía trabajar en el lugar. Los hechos tuvieron lugar el 20 de marzo del 2005.

La Policía Local detuvo a R.H.H. vecino de Almería, de 20 años de edad quién emprendió la huida en su auto desde el Paseo de Almería siendo interceptado en Avda. Reina Regente. Al acercarse los Agentes el conductor hizo una maniobra brusca y lanzó el vehículo contra éstos, que consiguieron apartarse colisionando el coche del detenido contra el patrullero.

En Aguadulce la Policía Nacional detuvo a Alfredo L.A. de 29 años, al que se le confiscó una bolsita de 50 gramos de cocaína. Alfonso S.A. de 54 años, con antecedentes por tráfico de drogas y detención ilegal (para quién estaba destinada la droga) y a la compañera de éste, Loreta S. de 30 años de nacionalidad lituana. En la operación se incautaron 100 gramos de cocaína, 300 de polen de hachís y 80 pastillas de éxtasis además de 15mil euros y un vehículo de gama alta.